miércoles, 27 de mayo de 2026

De Verdenal a Boquerón: La historia de Monsieur Joseph Dumas, el herrero francés en Cabo Rojo

Por César A. Zapata Lozada

¿Cómo un herrero de una pequeña comuna francesa termina siendo armero del batallón militar de Mayagüez y, años más tarde, herrero en Boquerón, Cabo Rojo? La historia de Joseph Dumas es un viaje fascinante que nos transporta al Puerto Rico del siglo XIX, un periodo marcado por la inmigración europea, el control colonial y las sorpresas que los archivos nos reservan cuando miramos más allá de lo evidente.

Representación artística de Joseph Dumas en su taller de herrería (c. 1845).
Representación artística de Joseph Dumas en su taller de herrería (c. 1845). 

A través de una minuciosa investigación documental, hemos logrado reconstruir los pasos de este inmigrante francés, desde su llegada a la isla en 1841 hasta su muerte en Cabo Rojo en 1891. Su vida es un ejemplo de como otros documentos oficiales colaterales nos permiten rescatar la historia de una persona, incluso cuando las fuentes tradicionales como los archivos parroquiales parecen cerrarnos la puerta.

La llegada: de Savannah a Mayagüez

Joseph Dumas nació el 12 de noviembre de 1818, en la comuna de Verdenal, Francia  (perteneciente a la diócesis de Nancy y Toul). Siendo un joven de unos 22 años, su espíritu aventurero lo llevó primero a Savannah, Estados Unidos, antes de embarcarse hacia el Caribe y desembarcar en el puerto de Mayagüez en mayo de 1841. Su objetivo era establecerse y ejercer su oficio de herrero.

Gracias a la fianza otorgada por Don Juan Bautista Lavezzari, un comerciante francés ya establecido en Mayagüez, Dumas obtuvo sus primeras licencias temporales (usualmente licencias de residencia por cinco o seis meses) para permanecer en la isla. Durante sus primeros años, se esforzó por demostrar su buena conducta, su capacidad para sostenerse financieramente y ejercer una profesión necesitada, requisitos indispensables exigidos por el gobierno colonial a extranjeros.

El proceso de naturalización: juramento ante el gobernador

Para un extranjero en la década de 1840, integrarse plenamente en Puerto Rico exigía un proceso burocrático que requería demostrar rectitud moral, obedencia civil y práctica religiosa. Los documentos de Joseph nos permiten descifrar este riguroso examen paso a paso.

En primer lugar, tuvo que certificar su fe católica. Para ello, presentó una copia oficial de su acta de bautismo de Verdenal. Tras ser evaluado por las autoridades, se determinó que el documento "merecía fe" y acreditaba con éxito sus orígenes e inclinación religiosa.

Bautismo de Joseph Dumas
Copia del bautismo de Joseph Dumas en francés. 

El punto culminante de su radicación llegó el 28 de marzo de 1844. Joseph Dumas compareció a la capital para aparecer ante el Gobernador y Capitán General de Puerto Rico, Don Santiago Méndez Vigo. Ante el gobernador, prestó juramento formal bajo el cual se comprometió a guardar fidelidad a la reina y a la nación española, ejercer la religión católica y obedecer a las autoridades constitucionales. Con este acto, respaldado por la firma del Gobernador, el joven herrero obtuvo su ansiada carta de domicilio.

Firma de Santiago Mendez de Vigo y Joseph Dumas
Firma del gobernador Santiago Méndez Vigo y Joseph Dumas

El camino al altar: ¿Por qué se necesitó una prueba de soltería?

Tras establecerse legalmente en la isla, la vida de Joseph Dumas continuó su curso en Cabo Rojo. En diciembre de 1862, decidió contraer matrimonio con una caborrojeña: Doña Leonarda Binetti. Sin embargo, la burocracia eclesiástica de la época imponía un control estricto para los matrimonios de extranjeros, y el enlace no sería sencillo de tramitar.  

Para que la Iglesia católica permitiera una boda, era obligatorio demostrar con total certeza que el contrayente no estaba casado en su país de origen (lo que hoy conocemos como un expediente de soltería) y presentar su fe de bautismo. Joseph se topó con un doble obstáculo: aunque conservaba un extracto de su bautismo de Verdenal, este documento no había venido debidamente legalizado para su uso en la iglesia católica.   

Por su parte, la novia también enfrentaba su propio dilema documental: el párroco de Cabo Rojo, Vicente Martínez Valdez, no logró localizar la partida de bautismo de Leonarda en los libros archivados en la parroquia.  

Ante la falta de registros certificados, la legislación eclesiástica permitía resolver el problema mediante una investigación colateral basada en declaraciones juradas. Es en este punto donde el expediente matrimonial se convierte en una mina de oro para la investigación, revelando las identidades y los orígenes de ambas familias:

  • La Familia de la Novia: A través del testimonio de vecinos como Don Fermín Ramírez y Don José Florencio Feliciano, el cura pudo certificar que Doña Leonarda Binetti era hija legítima de Don Andrés Binetti y Doña Bárbara Méndez, una familia natural y vecina de Cabo Rojo. Se testificó que Leonarda había sido bautizada originalmente en noviembre de 1829 por el padre Antonio Vélez, teniendo como padrinos a Don Antonio Lorenzo de Acevedo y Doña Isidora de Arce.  
  • La Familia del Novio: Joseph reafirmó bajo juramento su filiación, dejando constancia de que era hijo legítimo de Don Huberto Dumas y Doña Águeda Bequet, quienes para esa fecha ya habían fallecido en Francia. El apellido de su madre aparece a veces en otros documentos como Becker también.   

Los testigos franceses: una red transatlántica

Para certificar que era libre para casarse, Joseph presentó testigos que revelan una impresionante red de apoyo entre inmigrantes franceses en el oeste de la isla:

  • Don Víctor Despin: Ingeniero civil de 41 años. Declaró que en Francia, él solía ir de paseo con frecuencia a la comuna de Verdenal y conocía a Joseph desde que eran muy jóvenes. Años después, se reencontraron en Mayagüez en el taller de herrería de Dumas.
  • Don Esteban Beuys (Buis): Propietario de 40 años. Explicó que conoció a Joseph en su juventud en Francia mientras hacía diligencias en el lugar donde vivía la familia Dumas. Años más tarde, viajando por negocios a Cabo Rojo, se topó con el taller de Joseph y renovaron su vieja amistad.
  • Don Pedro Guffain: Maquinista de 44 años. Fue quien detalló la cronología exacta de Joseph en la isla, confirmando que tras su llegada vivió tres años en Mayagüez antes de mudarse definitivamente a Cabo Rojo. Como nota interesante de don Pedro, este tuvo una hija llamada Agustina, la cual fue un pilar en el desarrollo y adopción del espiritismo en el área oeste. 

La omisión en el acta de defunción y el hallazgo de Ana María

Joseph Dumas pasó el resto de su vida en Cabo Rojo. Con las décadas, acumuló tierras y, para el momento de su fallecimiento el 24 de julio de 1891 en el barrio Boquerón, se le describía formalmente como un "propietario y agricultor" de 71 años. Como nota adicional, en 1872, Joseph Dumas aparece como dueño de dos esclavizados llamados José Faustino y José. 

Representación de un atardecer en la bahía de Boquerón vista desde la casa de Joseph Dumas
Representación de un atardecer en la bahía de Boquerón vista desde la casa de Joseph Dumas 

Su acta de defunción menciona que de sus matrimonios (primero con Leonarda Binetti y luego con Florencia Segarra) no tuvo prole. En la genealogía tradicional, un documento así cerraría el caso sobre la descendencia de Joseph Dumas. Sin embargo, la misma fuente de su defunción, el registro civil, nos revela que Joseph Dumas sí tuvo descendencia.

Fuera de sus matrimonios documentados en el acta de defunción, Joseph tuvo una hija con Micaela Ruiz, llamada Ana María Dumas Ruiz, nacida aproximadamente en 1860. Ana María creció en Cabo Rojo y se casó con un inmigrante español natural de Ourense, Galicia, llamado Juan Dieguez González.

El vínculo familiar y la ciencia del ADN

Este formidable hallazgo conecta de cierta forma con la historia oral de mi familia. Mi abuela me repetía con certeza que su abuelo era de apellido Dumas y que era herrero. Que era el padre de Manuel Domínguez, hijo natural de Carmen Domínguez. Dado a lo que hemos encontrado en los archivos históricos, la historia oral de la familia parece coincidir, y aunque no tengamos documentación directa, podemos establecer que es una hipótesis plausible que debemos seguir investigando, ya que es posible que Joseph Dumas haya tenido más hijos fuera de matrimonio, común para la época. Otra posibilidad puede ser que Joseph Dumas haya criado a mi bisabuelo y no haya sido su padre biológico. 

Aunque el acta de defunción de Joseph Dumas omitió su paternidad, la existencia de Ana María Dumas Ruiz abre otra opción para resolver el rompecabezas. El siguiente paso en esta investigación no sería en los libros parroquiales o históricos, sino en la ciencia: el cotejo y análisis de pruebas de ADN autosomal con los descendientes documentados de Ana María Dumas y Juan Dieguez.

La genealogía no se detiene ante el dictamen de un solo papel, especialmente cuando la memoria familiar y lo encontrado apuntan en la misma dirección. La historia de Joseph Dumas, el herrero de Verdenal, sigue viva y esperando el último enlace genético, si es que existe. 

Documentacion

  • Archivo General de Puerto Rico, Caja 93, Registro de Extranjeros 1815-1845. Expediente de Monsieur Joseph Dumas.
  • Registro Civil de Puerto Rico, Cabo Rojo, Defunciones, Folio 182, Número 286. Defunción de don José Dumas (24 de julio de 1891).
  • Registro Civil de Puerto Rico, Cabo Rojo, Defunciones, Folio 377, Número 113. Defunción de Juan Dieguez González (30 de marzo de 1891). 
  • Registro Civil de Puerto Rico, Cabo Rojo, Nacimientos, Folio 115v, Número 288. Nacimiento de Norberto Dieguez Dumas. Menciona que su abuelo era don José Dumas, natural de Francia, casado en segundas nupcias, herrero, y que su abuela era Micaela Ruiz, difunta. 
  • Archivo Histórico Arquidiocesano de San Juan, Justicia, Certificaciones de Soltería, Cabo Rojo, Caja J-153. Certificación de soltería de José Dumas.
  • Family Search. Registro Central de Esclavos. Distrito 4. 

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jueves, 26 de marzo de 2026

Cuando todos eran parientes, Parte 2: Cabo Rojo (1821), Actas de Cabildo

Por César A. Zapata Lozada 

Tras el análisis de las reuniones del cabildo de San Germán en 1814, donde el parentesco emergió como un obstáculo para la administración municipal, observamos un fenómeno recurrente: la fricción entre la normativa metropolitana —impulsada por la Constitución de Cádiz— y la realidad social de las élites locales. En comunidades pequeñas y densamente interconectadas, un reducido número de familias consolidaba el poder político y económico mediante alianzas matrimoniales estratégicas.

Siete años más tarde, el 31 de enero de 1821, Cabo Rojo presentó un escenario similar. En dicha instancia, la elección de Don Bernardo Pabón Dávila como alcalde fue impugnada por un impedimento de afinidad en segundo grado con el regidor Don Roque Pagán, lo que obligó a realizar una nueva elección. Sin embargo, al examinar el tejido familiar de electores y elegidos, emerge un panorama más complejo: el parentesco consignado en el acta fue solo uno entre varios vínculos, omitiéndose incluso relaciones de primer grado de afinidad más cercanas que la denunciada.

A continuación, se presentan las consanguinidades y afinidades identificadas en torno a esta elección de 1821. Este esfuerzo busca contribuir a la historia social del poder local y ofrecer a los investigadores herramientas documentales para profundizar en sus propias reconstrucciones genealógicas.

La genealogía es colaborativa; si identifica a estos ancestros, le invito a aportar información para completar sus vínculos familiares.

Acta cabildo Cabo Rojo 31 enero 1821
Acta del cabildo del 31 de enero de 1821

El acta del 31 de enero de 1821: una elección anulada

La junta celebrada en el cabildo de Cabo Rojo el 31 de enero de 1821 tuvo como fin rectificar el proceso electoral del 10 de diciembre anterior. Aunque la normativa dictaba que los oficiales municipales debían ser electos en diciembre para iniciar sus funciones el primero de enero, dicha votación fue declarada nula por el Jefe Político Superior.

La autoridad estatal presidió la reunión tras invalidar los resultados previos, al constatar que la junta no se había ajustado a las disposiciones de la Constitución de 1812 ni a la ley del 24 de marzo de ese mismo año, además de detectarse otros defectos de forma en las actas. Debido a que el secretario del ayuntamiento se encontraba enfermo, las funciones fueron asumidas por el secretario del Gobierno Político Superior presente en el acto.

Tras la lectura de las actas de diciembre y sus elecciones subsecuentes, se procedió al nombramiento de los escrutadores, resultando electos Don Nicolás Pagán y Don Bernardo Pabón Dávila, dando así inicio formal al nuevo proceso de votación.

Los siguientes electores estuvieron presentes:

  • Don Alonso Vélez 
  • Don José Teodoro Montalvo 
  • Don Antonio Irizarry 
  • Don Bartolomé Bonilla 
  • Don Bernardo Pabón Dávila 
  • Don Nicolás Pagán 
  • Don Pedro Pagán 
  • Don Tomás Ramírez 
  • Presbítero Don José Vicente del Toro 
  • Don Juan Font y Soler 
  • Padre cura Don Antonio Vélez 
  • Don Roque de Torres

No estuvieron presentes por estar enfermos o por estar ausentes:

  • Don Manuel del Toro 
  • Don Román López de Victoria 
  • Don Manuel Ramírez 
  • Don Domingo Pagán 
  • Don Roque Pagán

En las primeras elecciones resultaron elegidos:

Alcalde: Don Bernardo Pabón Dávila

Para regidores:

  • Don Manuel Vélez Borrero
  • Don Manuel Antonio Vélez
  • Don Gerónimo Rodríguez
  • Don Manuel Silva

Y para síndico:

  • Don Miguel Cerda

Tras la validación inicial del proceso, se emitió una advertencia formal al cabildo para que, en lo sucesivo, el nombramiento de los electores y la elección de los oficiales del ayuntamiento no se realizaran en una misma jornada, respetando el mandato legal de efectuarlos en días distintos.

En este punto del protocolo, surgió una impugnación relevante: uno de los electores advirtió que Don Bernardo Pabón Dávila incurría en un impedimento legal por parentesco en segundo grado de afinidad con Don Roque Pagán, quien ya fungía como regidor tercero. Ante esta incompatibilidad, la junta determinó la necesidad de elegir nuevos titulares para alcalde, regidor octavo y segundo síndico, toda vez que el Jefe Superior ya había ratificado la validez de los regidores del cuarto al séptimo y del síndico primero.

Una vez verificado el quórum con las dos terceras partes de los electores presentes, se procedió a la votación secreta, obteniéndose los siguientes resultados:

Alcalde 1ro – Don Juan Evangelista Ramírez (9 votos)
Alcalde 2do – Don Antonio Irizarry (10 votos)
Regidor 8vo – Don Bartolomé Bonilla (6 votos) y Don Vicente Ramírez (6 votos), como fue un empate, se decidió a la suerte y salió Don Bartolomé Bonilla. 
Síndico 2do – Don Juan Guardiola (10 votos)

El cabildo entonces quedó compuesto por:

Alcalde 1ro – Don Juan Evangelista Ramírez (de Arellano)
Alcalde 2do – Don Antonio Irizarry
Regidores:
  • Don Roque Pagán
  • Don Manuel Vélez Borrero
  • Don Manuel Antonio Vélez
  • Don Gerónimo Rodríguez
  • Don Manuel Silva
  • Don Bartolomé Bonilla
Síndicos:
  • Don Miguel Cerda
  • Don Juan Guardiola
Escrutinio eleccion 31 enero 1821 Cabo Rojo
Escrutinio de votos, elección del 31 de enero de 1821

Entonces, conforme a que no había resultado impedimentos de parentesco, se dio por terminada la junta que firmaron el señor jefe político superior y electores. Lo firmaron:
  • Aróstegui (este debe ser el Brigadier Gonzalo Aróstegui Herrera, gobernador de Puerto Rico que estaba presente en la reunión)
  • Alonso Vélez
  • José Teodoro Montalvo
  • Antonio Irizarry
  • Bernardo Pabón Dávila
  • Nicolas Pagán
  • Pedro Pagán
  • Tomas Ramírez
  • José Vicente del Toro
  • Juan Font y Soler
  • Bachiller Antonio Vélez
  • Roque de Torres
  • Pedro Tomás de Córdoba, secretario del capitán general de Puerto Rico (autor de las Memorias geográficas, históricas, económicas y estadísticas de la isla de Puerto Rico, 1833)
Certificación de la copia del acta de cabildo

Análisis de los Vínculos de Parentesco y Omisiones Documentales

La relación entre Bernardo Pabón Dávila y Roque Pagán

El acta de cabildo fundamentó la nulidad de la elección de Bernardo Pabón Dávila basándose en un segundo grado de afinidad con el regidor tercero, Don Roque Pagán. Este vínculo se originaba a través de la primera esposa de Bernardo, Doña Luisa Pagán, quien era prima hermana de Don Roque (ambos nietos del tronco común formado por Don Félix Pagán y Doña María Mencia Martínez de Espinosa).

Como dato significativo del estrecho tejido social de la época, consta que Don Bernardo y Doña Luisa no solo eran parientes de Don Roque, sino que fungieron como testigos en su boda con Doña María del Carmen Pagán. Lo anterior revela una omisión deliberada o accidental en el acta de cabildo: Doña María del Carmen era hermana de Doña Luisa, lo que establecía entre Don Roque y Don Bernardo un primer grado de afinidad (cuñados), un vínculo legalmente mucho más restrictivo que el segundo grado consignado.

Asimismo, existían otros vínculos de parentesco no declarados en el documento oficial:
Relación de Tío-Sobrina por afinidad: En segundas nupcias, Don Roque Pagán casó con Doña María Antonia Pabón Dávila, sobrina de Don Bernardo, lo que añadía una nueva capa de interconexión familiar.

Redes de Poder y el Grupo de Electores

Para comprender cómo un reducido grupo de familias controlaba el escenario político de Cabo Rojo en 1821, es imperativo examinar la composición del cuerpo electoral. El poder se concentraba principalmente en dos linajes:

La Familia Pagán: Este clan ejercía un control predominante a través de las ramas descendientes de los hermanos Don José Miguel Pagán (casado con Doña Francisca Ramírez de Arellano) y Don Domingo Pagán (casado con Doña Bernabela Irizarry). De estas líneas emanaban tanto los candidatos impugnados como gran parte de los electores.

Los Ramírez de Arellano: Se identifica también la presencia activa de los descendientes del fundador del pueblo, Don Nicolás Ramírez de Arellano, consolidando un bloque de poder histórico y económico.

Este análisis preliminar de las relaciones de las que tenemos registro sugiere que, si profundizamos en las redes de consanguinidad del resto de los electores, es muy probable que encontremos un entramado familiar aún más denso y complejo.

Electores:

  • Don Alonso Vélez
  • Don José Teodoro Montalvo
  • Don Antonio Irizarry
  • Don Bartolomé Bonilla (su esposa Micaela de Torres era prima hermana del elector Don Roque de Torres)
  • Don Bernardo Pabón Dávila
  • Don Nicolás Pagán (hermano de Don Roque Pagán). Primo hermano de Doña Luisa Pagán esposa de Don Bernardo Pabón Dávila, primo hermano del elector Don Domingo Pagán, primo hermano de Doña María del Carmen Pagán, esposa de Don Roque Pagán)
  • Don Pedro Pagán
  • Don Tomás Ramírez (de Arellano) (hijo del fundador de Cabo Rojo, Don Nicolás Ramírez de Arellano), nos inclinamos por este, ya que fue también alcalde. Hay otro Tomás, hijo de Don Juan y Doña María Dominga Pagán (hija de Don Félix Pagán y Doña María Mencia Martínez de Espinosa). Hay otro Tomás, hijo de Don Pedro Ramírez de Arellano y Doña Margarita López de Victoria. 
  • Presbítero Don José Vicente del Toro (hijo del elector Don Manuel del Toro)
  • Don Juan Font y Soler
  • Padre cura Don Antonio Vélez
  • Don Roque de Torres (primo hermano de la esposa de Don Bartolomé Bonilla)

No estuvieron presentes por estar enfermos o por estar ausentes 

  • Don Manuel del Toro (padre del presbítero José Vicente del Toro)
  • Don Román López de Victoria
  • Don Manuel Ramírez (hay un Manuel, hijo de Tomás Ramírez de Arellano, nieto de Nicolás Ramírez, fundador de Cabo Rojo, puede ser este). 
  • Don Domingo Pagán (hermano de Doña Luisa Pagán, esposa de Don Bernardo Pabón Dávila; hermano de Doña María del Carmen Pagán, esposa de Don Roque Pagán, y primo hermano de Don Roque Pagán)

Conclusión

El cabildo de Cabo Rojo de 1821 muestra con particular claridad cómo el parentesco estructuraba no solo la vida familiar, sino también los mecanismos formales de gobierno local. La afinidad entre Don Bernardo Pabón Dávila y Don Roque Pagán, reconocida en el acta como causa suficiente para invalidar una elección, fue solo una de varias conexiones familiares presentes en el cuerpo electoral.

Al presentar de manera explícita estas consanguinidades y afinidades —incluidas aquellas que no fueron consignadas en el documento—, este trabajo busca servir tanto a la historia social como a la investigación genealógica contemporánea, ofreciendo a descendientes de estas familias información documentada para continuar reconstruyendo las trayectorias, alianzas y ramificaciones de los linajes de Cabo Rojo y del suroeste de Puerto Rico.

Reconociendo que la genealogía es una disciplina de construcción colectiva, queda abierta la invitación a quienes identifiquen a estos ancestros en sus árboles familiares para que provean información adicional. El objetivo es completar las intrincadas relaciones familiares que definieron el ejercicio del poder local en Cabo Rojo durante el siglo XIX.

Fuentes:

  • Archivo General de Puerto Rico, 
    • Fondo Gobernadores Españoles, Municipalidades, Cabo Rojo, Caja 418, Acta del 31 de enero de 1821
    • Fondo Gobernadores Españoles, Serie Justicia, caja núm. 336
  • Archivo Parroquial San Miguel Arcángel de Cabo Rojo
    • Libro primero de matrimonios
    • Libro segundo matrimonios
  • Archivo Parroquial San Germán Auxerre de San Germán
    • Libro primero de matrimonios

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jueves, 26 de febrero de 2026

Cuando todos eran parientes: Usando las actas del cabildo de San Germán (1814) para descifrar parentescos

Por César A. Zapata Lozada

En el blog anterior relacionado a los padres de Don Ramón Ramírez de Arellano vimos como las familias principales del suroeste de Puerto Rico estaban unidas por densas redes de parentesco que estructuraban la vida social, económica y política de la región. En este blog estudiamos esas redes presentadas explícitamente en las reuniones del cabildo de San Germán del 28 de marzo de 1814 y del 4 de abril de 1814.  

Esperamos que al presentar las consanguinidades y afinidades documentadas en estas actas ayude a descendientes de estas familias —Rivera, Ramírez de Arellano, Quiñones, Toro, Vélez, Pabón, Nazario, Sepúlveda, entre otras— a utilizarlas como puntos de partida para continuar sus propias investigaciones genealógicas.

Lo ocurrido en San Germán en la primavera de 1814 demuestra que, en una sociedad pequeña y altamente interconectada, incluso un decreto de las Cortes de Cádiz podía chocar con la realidad cotidiana: cuando todos eran parientes, elegir autoridades “imparciales” se convertía en una tarea casi imposible.

La primera reunión: cuando el parentesco salió a la luz

El 28 de marzo de 1814, reunidos en cabildo extraordinario, los alcaldes, regidores y síndicos de San Germán escucharon la lectura de un decreto de las Cortes de Cádiz que ordenaba presentar los parentescos de los capitulares del cabildo. Lo que siguió no fue una discusión abstracta sobre normas jurídicas, sino una exposición pública, uno por uno, de las relaciones familiares que unían a los propios capitulares.

Cabildo del 28 de marzo de 1814
Cabildo del 28 de marzo de 1814

El cabildo estaba integrado por:

Alcaldes

  • Don Felipe de Quiñones (alcalde primero)
  • Don Manuel Esteban de Rivera (alcalde segundo)

Regidores

  • Don Manuel del Toro
  • Don José Pabón Dávila
  • Don José Ramírez de Arellano
  • Don Silverio de Lugo
  • Don Ramón Ramírez de Arellano
  • Don José Miguel Nazario
  • Don Juan Manuel Vélez Borrero
  • Don Domingo del Postigo

Síndicos procuradores

  • Don José Miguel Vélez Borrero
  • Don Domingo Ramírez (de Arellano)

A partir de ese momento, el acta se transforma casi en un registro genealógico colectivo. A continuación se presentan, de forma narrativa pero sistemática, todas las consanguinidades y afinidades identificadas, indicando cuando alguna relación permanece incompleta o pendiente de confirmación.

Las redes familiares del primer cabildo

Don Manuel Esteban de Rivera

Casado con Doña Ana Petrona del Toro Nazario

Manuel Esteban fue el primero en exponer sus vínculos y, con ello, reveló cómo su propia familia estaba entrelazada con el resto del ayuntamiento. Era primo hermano de Don Ramón Ramírez de Arellano, pues la madre de Ramón era hermana de Sebastián de Rivera, padre de Manuel Esteban, ambos hijos de Antonio de Rivera y Margarita de Torres.

Por afinidad, era cuñado de Don Domingo Ramírez de Arellano, casado con su hermana Dionisia de Rivera. Además, tenía afinidad de segundo grado con Don Domingo del Postigo, ya que su esposa, María Florentina de Rivera , era prima hermana de Manuel Esteban.

Don José Miguel Nazario 

Estaba emparentado en segundo grado de afinidad con Don Manuel Esteban Rivera, ya que su esposa era prima hermana de este último. José Miguel contrajo matrimonio en San Germán el 10 de mayo de 1786 con Doña Antonia de Sepúlveda, hija de Don Francisco Antonio de Sepúlveda y Doña María de Montalvo. Por su parte, Don Manuel Esteban era hijo de Don Sebastián de Rivera y Doña Ana de Sepúlveda, lo que permite establecer que Doña Antonia de Sepúlveda y Don Francisco Antonio de Sepúlveda eran hermanos, y que, por tanto, la esposa de José Miguel Nazario era prima hermana de Manuel Esteban Rivera. Aunque no mencionado en el acta de cabildo, tenían también un tercer grado de afinidad por la esposa de Don Manuel Esteban, Doña Ana Petrona del Toro, hija de Don Juan del Toro y Doña Josefa Nazario de Figueroa. Y por último, aunque tampoco está mencionado, Don José Miguel Nazario y Don Manuel Esteban de Rivera tenían un tercero con cuarto grado de consanguinidad. 

También aparece una relación similar con Don Manuel del Toro,  probablemente primo hermano de su esposa, Ana Petrona del Toro Nazario, aunque esta conexión no ha podido descifrarse por completo.

Don Manuel del Toro

Manuel del Toro estaba ligado a los Rivera tanto por afinidad como por consanguinidad. Por afinidad, tenía segundo grado con Don Manuel Esteban de Rivera. Por consanguinidad, era primo segundo de Don Domingo del Postigo, pues la abuela de este, Doña Rosa del Toro y Quiñones, debió ser hermana del abuelo de Manuel del Toro.

Don José Pabón Dávila

Hijo de José Rugerio Pabón Dávila y María del Carmen Ramírez de Arellano

José Pabón era sobrino carnal de Don Ramón Ramírez de Arellano, al ser hijo de su hermana María del Carmen Ramírez de Arellano. Además, mantenía tercer grado de consanguinidad con Don Domingo Ramírez, ambos descendientes de Don Antonio Ramírez de Arellano. 

Don José Ramírez de Arellano

(Identidad no confirmada; posiblemente José Vicente Ramírez de Arellano, hijo de Juan Isidro Ramírez de Arellano y María del Rosario de Rivera)

Este José Ramírez de Arellano declaró tercer grado de consanguinidad con Don Ramón Ramírez de Arellano, aunque la relación no aparece mencionada por este último, lo que sugiere que podría tratarse de un vínculo por la línea Rivera, si su identificación es correcta, o por los Ramírez de Arellano. También figura una relación no descifrada con Don Manuel Esteban de Rivera.

Por afinidad, aparece en segundo grado con Don Domingo Ramírez, lo que cuadraría si se trata de José Vicente Ramírez, cuya esposa, Beatriz de Sepúlveda, era prima segunda suya, compartiendo ambos como abuelos a Baltazar de Sepúlveda y Juana Ramírez de Arellano.

Don Ramón Ramírez de Arellano

Era primo hermano de Don Manuel Esteban de Rivera y tío carnal de Don José Pabón Dávila. Además, declaró tercer grado de consanguinidad con Don Juan Manuel Vélez Borrero. Si este era hijo de Juan Vélez Borrero y Manuela del Toro Rivera, es muy posible que la relación sea por la línea de los Rivera.

El acta también le atribuye relaciones de tercer grado con Don José Miguel Vélez Borrero y con Don Domingo Ramírez, aunque en ambos casos los grados no cuadran exactamente y probablemente se trate de relaciones mixtas de segundo con tercero.

Don Domingo del Postigo

Casado con Doña María Florentina de Rivera

Domingo del Postigo estaba vinculado a la familia Rivera por matrimonio: su esposa María Florentina era prima hermana de Manuel Esteban de Rivera. Por ello tenía afinidad de segundo grado con Manuel Esteban, con Don Domingo Ramírez y con Don Ramón Ramírez de Arellano.

Por consanguinidad, Domingo del Postigo era primo segundo de Don Manuel del Toro, por la línea de Doña Rosa del Toro y Quiñones.

Don Juan Manuel Vélez Borrero

Casado con Rosa Ramírez de Arellano e hijo de Juan Vélez Borrero y Manuela del Toro Rivera

Juan Manuel era primo hermano de Don José Miguel Vélez Borrero, pues ambos eran nietos de Domingo Vélez Borrero y Rosa de la Seda. Por afinidad, además, estaba unido a este último por matrimonio, ya que José Miguel había casado con su hermana Petrona Vélez Borrero del Toro.

El acta menciona también una relación con Don Domingo Ramírez, aunque el grado consignado no cuadra exactamente y podría tratarse de un tercer grado o de una relación mixta por los del Toro.

Don José Miguel Vélez Borrero

Además de ser primo hermano y cuñado de Juan Manuel Vélez Borrero, José Miguel aparece con una relación de tercer grado de consanguinidad con Don Ramón Ramírez de Arellano, aunque nuevamente el grado exacto no parece corresponder con lo que muestran otras fuentes, lo que sugiere un parentesco mixto de segundo con tercero.

Don Domingo Ramírez (de Arellano)

Casado con Doña Dionisia de Rivera, hermana de Manuel Esteban de Rivera

Domingo Ramírez era cuñado de Manuel Esteban de Rivera. Por afinidad, tenía segundo grado con Don Domingo del Postigo y con Don Ramón Ramírez de Arellano, si se confirma que la madre de este último era María de Rivera, hermana de Sebastián y Ramón de Rivera.

Por consanguinidad, Domingo Ramírez mantenía tercer grado con Don José Pabón Dávila, ambos descendientes de Don Antonio Ramírez de Arellano. También figura una relación no resuelta con Don Juan Manuel Vélez Borrero.

Don José Miguel Nazario

Ver explicación de Don Manuel Esteban de Rivera arriba.

Don Felipe de Quiñones

Como alcalde primero, Don Felipe de Quiñones, al parecer, no estaba obligado a exponer sus parentescos y por ello no aparecen en el acta. Sin embargo, por su inserción en las redes Quiñones–Toro–Rivera, es probable que mantuviera vínculos dentro del cuarto grado o superiores con varios capitulares, aunque no documentables con certeza en este momento.

Don Silverio de Lugo

No se registran relaciones de parentesco entre Don Silverio de Lugo y otros miembros del cabildo en estas actas.

Firma de los capitulares
Firma de los capitulares, 28 de marzo de 1814

La segunda reunión: una nueva elección, nuevos vínculos

(4 de abril de 1814)

Acta de Cabildo del 4 de abril de 1814.
Acta de cabildo del 4 de abril de 1814.

Ante la acumulación de impedimentos, el cabildo decidió repetir la elección apenas una semana después. El nuevo cuerpo quedó compuesto por:

Alcaldes

  • Don Felipe de Quiñones (alcalde primero)
  • Don José Jusino (alcalde segundo, nuevo)

Regidores

  • Don Manuel del Toro
  • Don José Pabón Dávila
  • Don Silverio de Lugo
  • Don Luis García (nuevo)
  • Don Pedro de Sepúlveda (nuevo)
  • Don José Antonio de Torres (nuevo)
  • Don Juan Manuel de la Seda (nuevo)

Síndicos

  • Don José Miguel Vélez Borrero
  • Don José de Silva (nuevo)

Pero el intento de renovación tropezó de inmediato con el mismo obstáculo: los nuevos electos también estaban relacionados entre sí.

Las redes familiares del segundo cabildo

Don Juan Manuel de la Seda

Juan Manuel de la Seda declaró tener un segundo o tercer grado de consanguinidad —el acta muestra una corrección que es difícil de descifrar, si era segundo o tercero— con Don José Miguel Vélez Borrero. Este último era hijo de José Vélez Borrero, nieto de Domingo Vélez Borrero y de Rosa de la Seda. Si el parentesco era de tercer grado de consanguinidad, entonces Rosa de la Seda debió ser hermana del abuelo de Juan Manuel de la Seda.

También declaró tener un segundo o tercero (difícil de leer por la corrección) Don José de Silva y con Don José Pabón Dávila, que permanecen abiertas a investigación. Entendemos que puede ser de tercer grado de consanguinidad si la de Don José Miguel Vélez Borrero mencionada arriba cuadra con esta. 

Don José Jusino

Don José Jusino declaró tercer grado de consanguinidad con Don Pedro de Sepúlveda, aunque la línea exacta no ha podido identificarse.

Cuando la ley no cabía en el pueblo

Tras esta segunda elección, los capitulares reconocieron lo que ya resultaba evidente: en un pueblo donde las principales familias "blancas y aun muchos europeos avecindados" estaban tan entrelazadas, resultaba prácticamente imposible formar un ayuntamiento libre de parentescos.

La solución fue pragmática: mantener el cabildo electo, aceptando implícitamente que la normativa metropolitana no podía aplicarse sin paralizar la administración local. El episodio deja ver, con una claridad poco común, cómo las estructuras familiares condicionaban el ejercicio efectivo del poder municipal.

Firmas del cabildo del 4 de abril de 1814
Firmas del cabildo del 4 de abril de 1814

Conclusión

Las dos sesiones del cabildo de San Germán en 1814 no solo documentan un intento de cumplir una disposición legal. Funcionan también como una radiografía social excepcional, en la que el archivo municipal se transforma en un mapa genealógico colectivo.

Al reunir y presentar estas consanguinidades y afinidades —incluyendo las que aún no han podido resolverse—, este trabajo busca servir tanto a la historia social como a la investigación genealógica contemporánea, permitiendo que descendientes de estas familias continúen reconstruyendo las trayectorias, alianzas y ramificaciones de estos linajes del suroeste de Puerto Rico.

¿Aparece alguno de estos nombres en tu árbol genealógico? ¡Cuéntame en los comentarios!

Fuentes:

  • Dennis de Jesús Rodríguez. “Los Nazario de Figueroa de San Germán, explorando su posible origen,” Hereditas 11, núm. 2 (2010): 66-78.
  • De Jesús Rodríguez, DennisFundación de Mayagüez, Antecedentes históricos y proceso de fundación, Los Martínez de Matos Espinosa, Vecinos fundadores, Mayagüez: n.p., 2021.
  • De Jesús Rodríguez, DennisDon Antonio Ramírez de Arellano, corregidor de San Germán. Estudio biográfico y genealógico de los Ramírez de Arellano del antiguo partido de San Germán, Mayagüez: n.p., 2020. 

Libro Parroquiales

  • Archivo Parroquial San Germán Auxerre de San Germán
    • Libro primero de matrimonios
    • Libro quinto de matrimonios
    • Libro sexto de matrimonios
    • Libro noveno de matrimonios
    • Libro undécimo de matrimonios
  • Archivo Parroquial San Miguel Arcángel de Cabo Rojo, 
    • Libro segundo de matrimonios
    • Libro tercero de matrimonios

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jueves, 22 de enero de 2026

Las Actas de Cabildo como Fuente para la Investigación Genealógica: El Caso de la Paternidad de Ramón Ramírez de Arellano (San Germán, 1814)

Por César A. Zapata Lozada

Actualizado: 18 de febrero de 2026

Cuando los documentos administrativos revelan secretos familiares

Como genealogistas, desarrollamos ciertos hábitos de investigación. Buscamos partidas de bautismo, registros matrimoniales, testamentos y censos. Raramente pensamos en consultar otros documentos, como las actas de cabildo, para resolver enigmas familiares. Sin embargo, a veces la respuesta a nuestras preguntas genealógicas se encuentra en lugares menos esperados.

Este es el relato de cómo un decreto de las Cortes de Cádiz de 1813 y una declaración administrativa de 1814 resolvieron un misterio que los registros parroquiales tradicionales no pudieron resolver: la identidad de los padres de Don Ramón Ramírez de Arellano.

El enigma de Don Ramón

Don Ramón Ramírez de Arellano fue una figura prominente en San Germán durante las primeras décadas del siglo XIX. Nació aproximadamente en 1760. Participó activamente en el cabildo municipal, se casó dos veces con miembros de la poderosa familia Quiñones de San Germán, y sus hijos establecieron importantes alianzas matrimoniales en la región. Sin embargo, su origen presentaba un misterio frustrante.

Firma de Don Ramón Ramírez de Arellano
Firma de Don Ramón Ramírez de Arellano

Don Ramón estaba casado en primeras nupcias con Doña Rosa de Quiñones y en segundas nupcias con Doña Apolonia de Quiñones, viuda de Don Roque Crespo.

Su acta matrimonial de 1829 con Doña Apolonia de Quiñones revelaba un dato crucial: Don Ramón era natural de Mayagüez. Pero los registros parroquiales de Mayagüez no contenían su partida bautismal, y las búsquedas en Mayagüez no habían dado resultados concluyentes. ¿Quiénes eran sus padres? ¿Cómo se insertaba en el extenso árbol genealógico de los Ramírez de Arellano de Puerto Rico?

Un decreto cambia las reglas del juego

El primero de marzo de 1813, las Cortes de Cádiz emitieron un decreto que cambiaría la forma en que se organizaban los ayuntamientos. El gobernador y capitán general de Puerto Rico distribuyó el decreto a todos los ayuntamientos de la isla, exigiendo su "debido y puntual cumplimiento". Esto significaba que los miembros del cabildo debían declarar sus parentescos. Algunos parentescos entre los miembros del cabildo estaban prohibidos. En San Germán, esto significó que en su sesión del 28 de marzo de 1814, todos los miembros del cabildo debían declarar formalmente sus parentescos con los demás capitulares.

La sesión extraordinaria del 28 de marzo de 1814

Imagínese la escena: la sala capitular de San Germán, ese día de marzo. El alcalde primero, Don Felipe de Quiñones, preside. Los regidores y síndicos procuradores están presentes: Manuel Esteban de Rivera, Manuel del Toro, José Pabón Dávila, José Ramírez de Arellano, Silverio de Lugo, Ramón Ramírez de Arellano, Miguel Nazario, Juan Manuel Vélez Borrero, Domingo del Postigo, y los síndicos procuradores José Miguel Vélez Borrero y Domingo Ramírez de Arellano.

Acta Cabildo marzo 1814
Acta de cabildo de sesión extraordinaria del 28 de marzo de 1814

Uno por uno, cada miembro del cabildo declara sus parentescos con los demás. No se trata de declaraciones casuales o informales. Estas son afirmaciones legales, hechas ante escribano, que formarían parte del registro oficial del municipio. La precisión era esencial: errores o falsedades podrían resultar en la invalidación de su participación en el cabildo.

La clave: una simple declaración de parentesco

Entre las numerosas declaraciones de ese día, una sobresale por su simplicidad y su poder revelador:

Don José Pabón Dávila declara ser sobrino carnal de Don Ramón Ramírez de Arellano.

Declaración de sobrino carnal de Don Ramón Ramírez de Arellano

Esta frase, aparentemente simple, contiene la respuesta al enigma genealógico.

Desentrañando la lógica

En la terminología genealógica de la época, "tío carnal" y "sobrino carnal" tienen un significado preciso e inequívoco: se refiere a la relación entre un hermano del padre o de la madre y el hijo de ese hermano. No hay ambigüedad, no hay interpretación alternativa.

Si Ramón Ramírez de Arellano es tío carnal de José Pabón Dávila, entonces Ramón debe ser hermano del padre o de la madre de José.

La siguiente pregunta lógica es: ¿Quiénes eran los padres de José Pabón Dávila?

El acta matrimonial de 1759: la pieza que faltaba

La búsqueda en los registros parroquiales de San Germán revela el acta matrimonial de los padres de José:

7 de mayo de 1759: Don José Rogelio Pabón Dávila contrajo matrimonio con Doña María del Carmen Ramírez de Arellano.

El acta claramente dice que Doña María del Carmen era hija de Don Francisco Ramírez de Arellano y Doña María de Rivera.

La conclusión inevitable

La lógica es evidente:

  1. Ramón Ramírez de Arellano es tío carnal de José Pabón Dávila (Acta de Cabildo, 1814).
  2. José Pabón Dávila es hijo de María del Carmen Ramírez de Arellano (Acta matrimonial de José, 1806, y la de sus padres, 1759).
  3. María del Carmen Ramírez de Arellano es hija de Francisco Ramírez de Arellano y María de Rivera (Acta matrimonial, 1759).
  4. Por tanto: Ramón Ramírez de Arellano es hermano de María del Carmen Ramírez de Arellano.
  5. Conclusión: Los padres de Ramón Ramírez de Arellano son Francisco Ramírez de Arellano y María de Rivera.

Otras evidencias corroborativas


Este descubrimiento no existe en el vacío. Aunque hay más evidencias corroborativas en las consanguinidades y afinidades encontradas en el acta de cabildo, presentamos aquí las evidencias que entendemos apoyan esta conclusión de la forma más simple:

El origen en Mayagüez: Aunque Don Ramón reside en San Germán, el acta de su segundo matrimonio en 1829 con Apolonia de Quiñones declara que es natural de Mayagüez. Don Francisco Ramírez de Arellano y Doña María de Rivera eran residentes de Mayagüez y jugaron un papel importante en la fundación del pueblo. Don Francisco fue uno de los fiadores que acompañaron a Don Faustino Martínez de Matos, el 23 de agosto de 1760, para la fundación del pueblo de Mayagüez. Esto explica por qué Don Ramón aparece como "natural de Mayagüez" en su acta matrimonial de 1829.

La Conexión Rivera: La relación de Don Ramón con Don Manuel Esteban de Rivera (Alcalde Segundo) confirma su rama materna, ya que se declara un segundo grado de consanguinidad (primos hermanos) entre ambos. La ascendencia de Don Manuel Esteban: Su padre fue Don Sebastián de Rivera, hijo de Don Antonio de Rivera y Doña Margarita de Torres. Deducción Lógica: Para que Don Ramón y Don Manuel Esteban sean primos hermanos por la línea Rivera, la madre de Don Ramón, Doña María de Rivera, tiene que ser hermana de Don Sebastián de Rivera. Esto sitúa a Don Antonio de Rivera y Doña Margarita de Torres como los abuelos maternos de Don Ramón.

Relación con Don Domingo del Postigo:  Don Domingo declaró segundo grado de afinidad lícita con Don Ramón Ramírez de Arellano. Don Domingo estaba casado con Doña María Florentina Rivera Sepúlveda, hija de Don Ramón de Rivera y Doña María de los Ángeles Sepúlveda. Si el padre de Doña María Florentina (Don Ramón de Rivera) y el padre de Don Manuel Esteban de Rivera (Don Sebastián de Rivera) eran hermanos, y si Doña María de Rivera (madre de Don Ramón Ramírez de Arellano) también era hermana de estos, entonces la esposa de Don Domingo del Postigo sería prima hermana de Ramón Ramírez de Arellano, lo cual produciría exactamente el segundo grado de afinidad lícita declarado.

Reconstrucción del Grupo de Hermanos (Padrinazgos y Dispensas)

El análisis de los libros de bautismo de Mayagüez y dispensas de San Germán revela un patrón de padrinazgos típico de ayuda mutua entre hermanos:
  1. Don Francisco Ramírez (hijo): Una dispensa de matrimonio (Dispensa de Matrimonio de Don José Regino Ramírez y Doña María Pilar del Toro, AHASJ, San Germán, Caja 109) afirma que Don Ramón y Don Francisco Ramírez eran "hermanos de primer grado".
  2. Don Francisco Ramírez (hijo) casado con Doña María Telesfora Pacheco. Tuvieron una hija llamada María que fue bautizada en Mayagüez en 1792. Los padrinos fueron Don Ramón Ramírez y Doña Rosa de Quiñones. Don Francisco, como sabemos, era hermano de Don Ramón basado en el tercer grado de consanguinidad entre Don José Regino Ramírez de Arellano y Doña María del Pilar de Toro.
  3. Don Francisco Ramírez (hijo) casado con Doña María Telesfora Pacheco. Tuvieron una hija llamada María que fue bautizada en Mayagüez en 1794. Los padrinos fueron Don Ramón Ramírez y Doña Rosa de Quiñones.
  4. Don Juan Ramírez: casado con Doña Baltazara Crespo, posible hijo de Don Francisco y Doña María de Rivera. Don Ramón aparece como padrino de Anselmo, hijo de Don Juan y Doña Baltazara, en 1782. 
  5. Don Juan Ramírez y Doña Baltazara Crespo aparecen apadrinando a María Trinidad, hija de Francisco Ubiñas y Doña María Andrea Ramírez. Fue bautizada en Mayagüez en 1783. Don Juan es otro posible hermano de Doña María Andrea y Don Ramón.
  6. Don Ramón se casó en segundas nupcias con Doña Apolonia de Quiñones, viuda de Don Roque Crespo, quien era hermano de Doña Baltazara Crespo, esposa de Don Juan Ramírez, posible hermano de Don Ramón.
  7. Doña María Andrea Ramírez: Identificada como hija de Don Francisco y Doña María de Rivera en su matrimonio con Francisco de Obiña en 1782. Don Juan Ramírez apadrinó a sus hijos en 1783 y 1784. Don Ramón y su esposa Doña Rosa de Quiñones apadrinaron a una hija de Doña María Andrea en 1791. 
  8. Doña Ana Ramírez: Identificada como hija de Don Francisco y Doña María de Rivera en su matrimonio con Pablo Puyol en 1781. Don Ramón y su esposa Doña Rosa de Quiñones apadrinaron a su hija Rosa en 1795.
Don Ramón Ramírez y Doña Rosa de Quiñones aparecen consistentemente como pareja actuando como padrinos desde 1790 hasta al menos 1795. Ellos apadrinan a hijos de otros Ramírez de Arellano, incluyendo posibles sobrinos. Estos son patrones de padrinazgo típicos de familias extensas en donde hermanos se apoyan mutuamente apadrinando a sus sobrinos, mientras los padres apadrinan a los nietos.

Otras relaciones en el Cabildo de 1825

En los archivos del Archivo General de Puerto Rico (AGPR), bajo la serie Justicia (Caja Núm. 336), se custodia un expediente fascinante que vincula el crimen con las altas esferas del poder local: el proceso contra Don Esteban Vilanova, acusado de piratería en 1825. Más allá del delito, las investigaciones judiciales de la época funcionan hoy como una radiografía social, revelando los estrechos lazos familiares que unían a los líderes de San Germán.

Para aquel año, el Alcalde Primero de la ciudad era Don Nicolás de Quiñones, quien estaba profundamente arraigado en la élite local. Se casó en San Germán el 25 de enero de 1802, con Doña María del Carmen Ramírez de Arellano, hija del alguacil mayor Don Ramón Ramírez de Arellano y Doña Rosa María de Quiñones.

Las averiguaciones del caso Vilanova pusieron bajo la lupa varias consanguinidades y afinidades que resultan claves para nuestra investigación genealógica:
  • Don Ramón Ramírez de Arellano, Alguacil Mayor, identificado como padre político (suegro) del alcalde Don Nicolás. Esta mención es fundamental, pues prueba que el Don Ramón que estamos estudiando es la misma persona que ejerció como regidor y Alguacil Mayor de San Germán.
  • Don Ricardo Ramírez, se señala que Don Ricardo Ramírez era hermano político (cuñado) del alcalde Don Nicolás. Esto evidencia que Ricardo era hijo de Don Ramón Ramírez de Arellano y hermano de María del Carmen. Esta filiación se confirma mediante otros registros, como su acta de confirmación y la defunción de su madre, Doña Rosa María de Quiñones, donde se le menciona como hijo legítimo. También Don Ricardo aparece mencionado como cuñado y albaceas Don Nicolás de Quiñones. 

Resolución de Aparentes Discrepancias


En el matrimonio de Don José Cipriano Ramírez (hijo de Don Ramón y Doña Rosa) celebrado en 1827, el acta consigna que los contrayentes tenían un tercer con cuarto grado de consanguinidad con su esposa, Doña María Dolores Pabón Dávila. Cuando se reconstruyen los ancestros de María Dolores, este grado encaja con precisión matemática y demuestra que Don Antonio Ramírez de Arellano fue el tronco común del parentesco.

Ahora bien, el matrimonio de su hermano Don Pedro Ángel Ramírez con Doña María Antonia Pabón Dávila en 1815 declara únicamente cuarto grado de consanguinidad, mientras que el de Don José Cipriano (1827) consigna correctamente tercer con cuarto grado. Esta diferencia no refleja una estructura genealógica distinta, sino muy probablemente un error del escribano, ya que se trata del caso clásico de dos hermanos que se casan con dos hermanas, lo que necesariamente produce el mismo grado de consanguinidad en ambos matrimonios.

Sabemos que el grado consignado en el matrimonio de Don José Cipriano es el correcto porque es el que cuadra exactamente con todas las demás consanguinidades documentadas en la familia y con la reconstrucción completa de los linajes Ramírez y Pabón. En genealogía histórica, este tipo de correcciones internas —cuando un documento aislado contradice una red coherente de evidencia— es no solo legítimo, sino metodológicamente necesario.

Otra discrepancia importante es la ausencia de la partida bautismal y del matrimonio de Don Ramón, documentos que no han sido localizados hasta ahora. Sin embargo, esta ausencia es explicable. Los libros bautismales de Mayagüez comienzan en 1761, y todo indica que Don Ramón nació antes de esa fecha, lo cual concuerda con su aparición temprana como padrino en registros parroquiales. En cuanto al matrimonio, es altamente probable que Don Ramón y Doña Rosa se hayan casado en San Germán, pueblo natal de ella, siguiendo la costumbre de la época. Dado que ambos comienzan a figurar como padrinos hacia 1790, es razonable situar su matrimonio poco antes de esa fecha; lamentablemente, los libros matrimoniales de San Germán correspondientes a esos años están perdidos o no son accesibles.

La ausencia de estos documentos directos, por tanto, no debilita la conclusión, sino que contextualiza la importancia de las fuentes indirectas. Lejos de invalidar el análisis, la convergencia entre consanguinidades múltiples, relaciones explícitas en actas municipales y redes densas de padrinazgo refuerza la demostración de que Don Ramón Ramírez de Arellano fue hijo legítimo de Don Francisco Ramírez de Arellano y Doña María de Rivera.

Otra posible discrepancia que debe considerarse es la hipótesis de que el Don Ramón Ramírez de Arellano, casado con Doña Rosa Quiñones, no sea el mismo Ramón que aparece en el acta del cabildo. Esta duda es metodológicamente válida, ya que el acta municipal no menciona afinidades matrimoniales ni identifica explícitamente a su esposa, lo que deja abierta, en principio, la posibilidad de que sea otra persona.

Sin embargo, el nombre Ramón Ramírez de Arellano no era común dentro de esta familia. Una búsqueda sistemática en los registros de Mayagüez y San Germán solo revela unos pocos contemporáneos con ese nombre, ninguno de los cuales coincide en edad suficiente para poder ser miembro del cabildo. Más aún, las estructuras de parentesco documentadas para esos otros Ramones no concuerdan con las consanguinidades matrimoniales presentadas en el acta de cabildo. Por tanto, pueden descartarse razonablemente como candidatos alternativos.

Existen además indicios positivos que refuerzan la identificación. El matrimonio con Doña Rosa María de Quiñones, miembro de una de las familias más influyentes de San Germán, habría facilitado el acceso de Ramón a cargos municipales, especialmente si se combinaba con su propio linaje como nieto de don Antonio Ramírez de Arellano. Esta convergencia de capital social y pedigree familiar encaja bien con su aparición documentada como regidor del cabildo.

Por otra parte, tras los bautismos en los que Don Ramón y Doña Rosa aparecen como padrinos entre 1791 y 1795 en Mayagüez, su rastro disminuye en esa jurisdicción, mientras que sus hijos comienzan a contraer matrimonio en San Germán, lo que sugiere un traslado efectivo de residencia, coherente con su posterior actuación política en ese municipio.

Finalmente, el acta matrimonial de su hija Doña María Belén Ramírez de Arellano con Don Gregorio Ramírez de Arellano, celebrada en 1817, identifica explícitamente a su padre como “Don Ramón Ramírez de Arellano, caballero regidor”, y declara que Doña María Belén era hija legítima de Don Ramón y Doña Rosa de Quiñones. Aunque esta referencia no constituye por sí sola una identificación absoluta con el Ramón del cabildo, la coincidencia del título y del periodo temporal le otorga un peso probatorio significativo.

En conjunto, aunque no existe un documento único que declare de forma explícita que ambos Ramones son la misma persona, la convergencia de evidencia negativa (ausencia de candidatos alternativos viables) y positiva (trayectoria social, vínculos familiares, ubicación geográfica y registros sacramentales) permite concluir razonablemente que el Don Ramón Ramírez de Arellano, casado con Doña Rosa de Quiñones, es, efectivamente, el mismo que figura como regidor en las actas del cabildo.

Conclusión


A nuestro entender, la hipótesis de los padres de Don Ramón se considera demostrada dada la convergencia de la declaración de "tío carnal" en el Cabildo, la declaración de primos con los Rivera, la dispensa que menciona que era hermano de Don Francisco Ramírez, y las relaciones de padrinazgo entre Don Ramón y su esposa con hijos de Don Francisco Ramírez de Arellano y Doña María de Rivera. Esto crea un cuerpo de evidencia sólido que minimiza dudas razonables. 

La identificación de Don Francisco Ramírez de Arellano y Doña María de Rivera como padres de Don Ramón Ramírez de Arellano no habría sido posible sin consultar las actas de cabildo de San Germán. Este descubrimiento subraya una verdad fundamental en la investigación genealógica: las respuestas pueden estar en cualquier parte, y los documentos aparentemente mundanos pueden contener las claves de nuestros misterios más persistentes.

El decreto de 1813, diseñado para regular el parentesco en los ayuntamientos, inadvertidamente creó una fuente genealógica extraordinaria. Las declaraciones hechas en cumplimiento de ese decreto, más de dos siglos después, continúan iluminando las conexiones familiares que formaron el tejido social del Puerto Rico colonial.

Para los genealogistas que investigan familias puertorriqueñas del siglo XIX, las actas de cabildo merecen un lugar en su arsenal de fuentes. No son solo documentos administrativos, son ventanas a las redes familiares que definieron el poder y la influencia en nuestros pueblos ancestrales.

¿Aparece alguno de estos nombres en tu árbol genealógico? ¡Cuéntame en los comentarios!

Fuentes Principales

Actas de Cabildo:

Matrimonios:

  • APSGASG, Libro primero de matrimonios
  • APSGASG, Libro quinto de matrimonios 
  • APSGASG, Libro sexto de matrimonios 
  • APSGASG, Libro noveno de matrimonios 
  • APSGASG, Libro undécimo de matrimonios 
  • APSGASG, Libro sexto de confirmaciones
  • APSMACR, Libro tercero de matrimonios 
  • APNSCL, Libro primero de matrimonios 
  • APNSCM, Libro tercero de matrimonios 

Defunciones:

  • APSGASG, Libro duodécimo de defunciones

Bautismos:

  • APNSCM, Libro tercero de bautismos 
  • APNSCM, Libro cuarto de bautismos 
  • APNSCM, Libro quinto de bautismos 

Confirmaciones:

  • APSGASG, Libro primero de confirmaciones

Dispensas:

  • AHASJ, San Germán, Caja 109

Archivo General de Puerto Rico:

  • Fondo de Gobernadores Españoles, Serie Justicia, caja núm. 336 - Quiero agradecer a Walter Cardona Bonet por proveerme este documento.

Libros

  • De Jesús Rodríguez, Dennis. Fundación de Mayagüez, Antecedentes históricos y proceso de fundación, Los Martínez de Matos Espinosa, Vecinos fundadores, Mayagüez: n.p., 2021.
  • De Jesús Rodríguez, Dennis. Don Antonio Ramírez de Arellano, Corregidor de San Germán. Estudio biográfico y genealógico de los Ramírez de Arellano del antiguo partido de San Germán, Mayagüez: n.p., 2020. 

jueves, 11 de diciembre de 2025

Sangre y Linaje: Limpieza de Sangre de María de la O Soltero (1841)

Por: César A. Zapata Lozada

En la genealogía puertorriqueña a menudo nos encontramos con los mismos apellidos entrelazándose una y otra vez. Estos matrimonios de carácter endogámico, frecuentes en las élites sociales en Puerto Rico, respondían a estrategias de preservación de riquezas y consolidación de redes de poder. Su objetivo era mantener la riqueza concentrada en un reducido grupo de familias y, a la vez, reforzar la idea de “pureza” racial que prevalecía en los discursos sociales de la época.

Aquí analizamos un documento fascinante hallado en el Archivo General de Puerto Rico (Fondo de la Serie Civil, Juzgado de San Germán, Caja 43). Se trata del expediente de Limpieza de Sangre de María de la O Soltero, instruido entre 1841 y 1842. Este legajo no solo nos regala un árbol genealógico, sino que nos abre una ventana a la mentalidad social de nuestros antepasados en San Germán, Cabo Rojo y Sabana Grande.

¿Qué era la “Limpieza de Sangre”?

Antes de entrar en los detalles de la familia Soltero, es vital entender su contexto. En la España colonial y sus territorios, la “Limpieza de Sangre” era un mecanismo legal y social. No se trataba solo de “raza” en el sentido moderno; era una certificación de que una persona no tenía antecedentes de “mala raza” (que en la época incluía a moros, judíos, herejes o penitenciados por la Inquisición) ni mezcla con “mulatos o indios”.

Para las familias de élite, probar esto era indispensable para acceder a cargos públicos, entrar al sacerdocio, o contraer matrimonios estratégicos. En el caso de María de la O, su madre, ya viuda, buscaba acreditar la “pureza de sangre, honestidad y buenas costumbres” de su hija ante la ley para proceder con su matrimonio.

El proceso comenzó en 1841, cuando la madre de María de la O, Doña María del Carmen Segarra, buscaba acreditar la pureza de sangre y honestidad de su hija. Esta tenía que presentar la información a un sindico para que este emitiera su opinión para luego entregar los documentos ante el señor juez letrado de primera instancia del distrito para su aprobación.

El Expediente

El expediente creado para esta "limpieza de sangre" es una joya, no solo porque incluye detalles genealógicos, sino porque también une a tres pueblos del suroeste. La protagonista, María de la O Soltero, fue bautizada en Sabana Grande, pero sus raíces se extienden hacia Cabo Rojo y San Germán. 

El expediente buscaba impresionar al juez, y para ello, se presenta su genealogía y parientes con cargos de poder e influencia en la región. Para presentar esta información, el expediente incluyó partidas parroquiales certificadas por los parrocos y testigos para confirmar su linaje y “pureza de sangre”. Estos testigos no eran ciudadanos aleatorios; eran capitanes, regidores, y parientes estratégicos de San Germán y Cabo Rojo.

Su Genealogía


El expediente presentó los siguientes datos corrroborados con partidas sacramentales certificadas.
  • Don Mauricio Soltero y Doña María del Carmen Segarra, padres de María de la O, contrajeron matrimonio en Cabo Rojo el 20 de septiembre de 1809. Tenían un tercero con cuarto y un cuarto grado de consanguinidad. 
  • María de la O, fue bautizada en Sabana Grande el 4 de febrero de 1823. Sus padrinos fueron figuras de alto perfil: el capitán de caballería Don Vicente Dávila y Doña María Belén de la Torre, vecinos de la villa de San Germán.
  • Don Mauricio falleció a la edad de 35 años en Sabana Grande el 29 de septiembre de 1824. Su estatus social quedó reflejado incluso en su muerte; fue enterrado en el “Tramo primero” y se pagaron “oficios de entierro doble”, un lujo reservado para las familias pudientes.

Podemos ver que aunque Don Mauricio y Doña María del Carmen se casaron en Cabo Rojo, estos se mudaron a Sabana Grande. Vemos también en el matrimonio de Don Mauricio y Doña María del Carmen que tenían un tercero con cuarto y un cuarto grado de consanguinidad. Esto es porque la madre de Don Mauricio era Doña María Manuela Segarra. Por lo tanto ambos, Doña María del Carmen y Don Mauricio, procedían de una de las familias más antiguas y prominentes de Cabo Rojo, los Segarra.

Aquí desglosamos la genealogía de María de la O según los testigos y partidas presentadas:
  • Padres: Don Mauricio Soltero y Doña María del Carmen Segarra. 
  • Abuelos Paternos: Don Francisco Soltero, natural de la ciudad de Cádiz, España y Doña María Manuela Segarra, natural de Cabo Rojo.
  • Abuelos Maternos: Don Ramón Segarra y Doña María Trinidad García, ambos naturales de Cabo Rojo.

Testigos del Linaje e información proveída

Para probar la "limpieza de sangre" de la joven María de la O, no bastaban los papeles, también se necesitaba la validación social. Su madre presentó a cinco testigos clave, cuyas declaraciones nos ofrecen información sobre el estatus de "blancos y distinguidos" de estas familias. También afirman repetidamente que estas familias eran tenidas por "principales, exentas de mezcla racial y dedicadas a oficios honoríficos". Los testigos debian constestar las siguientes preguntas:

  1. De que conocen a María de la O y sus legitimos padres, y si le aplican las generales de la ley (si tenían parentescos).
  2. Que digan que Maria de la O era hija legitima de Doña María del Carmen Segarra y procedía del legítimo matrimonio de sus padres.
  3. Que manifestaran que su difunto padre Don Mauricio Soltero, fue hijo legítimo de Don Francisco Soltero y Doña Manuela Segarra, y que Don Francisco era natural de la ciudad de Cádiz y la segunda de Cabo Rojo. 
  4. Que expresen que Doña Maria del Carmen era hija de Don Ramón Segarra y Doña María Trinidad García, ambos naturales de Cabo Rojo.
  5. Que declaren como todas estas familias han sido y son habidas, tenidas y reputadas por blanca, distinguidas, y limpias de toda mala raza, obteniendo varios de ellos empleos honoríficos en lo eclesiástico y político, en cuyo destino se hicieron acreedores al mayor aprecio y sus buenas cualidades y virtudes. 
  6. Que aseveren si es constante que la honestidad y buenas costumbres en el pueblo de residencia o fuera del pueblo.
  7. Digan cualquier cosa pública y notoria pública de voz y fama de cuanto más sepan y les conste sobre los temas en la informativa.

Los testigos fueron:

  1. Don Francisco Ortiz de Peña, capitán retirado de las milicias urbanas de San Germán. Dijo tener un tercer grado de consanguinidad con Doña María del Carmen Segarra. Dijo que era natural de la villa de San German, y vecino, casado, de oficio labrador, y de edad de 60 años, y firmo el documento.
  2. Don Jose Antonio de Rivera, dijo que tenía un tercer grado de consanguinidad con Doña María del Carmen Segarra. Dijo que era natural de Cabo Rojo, casado y de oficio labrador, de 48 años de edad y firmo el documento.
  3. Don Pedro Nazario, regidor segundo del ayuntamiento, y declaró que no le tocaban las generales de la ley. Dijo que era casado, labrador, de 45 años y firmo el documento.
  4. Don Joaquin del Toro, soldado distinguido de la 6ta compañía de milicias disciplinadas, y declaró que no le tocaban las generales de la ley. Dijo que era natural de la villa de San Germán, casado, oficio de labrador, de 50 años, y no firmo por no saber hacerlo.
  5. Don Bartolo Ortiz, declaró que no le tocaban las generales de la ley. Dijo ser natural de San Germán, casado, oficio labrador, de 60 años, y firmo el documento. También confirmó por "fuentes fidedignas" el origen europeo del abuelo, natural de Cádiz, y el linaje distinguido de los Segarra, cerrando el círculo de validación sobre el origen peninsular y criollo de María de la O.


A continuacion las personas distinguidas mencionadas por los testigos para afirmar que estas familias eran tenidas por "principales, exentas de mezcla racial y dedicadas a oficios honoríficos":

  1. Don Gerardo García: Fue alcalde ordinario de la villa de San Germán y mayordomo del Santuario de la Monserrate. Padre de Don Luis García, Don Nazario García, y Don Manuel García. (Nota del autor: Don Gerardo provenía de la familia García Pagán, que ya ostentaba cargos militares y politicos en San Germán desde finales del siglo XVIII).
  2. Presbítero Don Nazario García, religioso Franciscano, hermano del presbítero Don Manuel García y tío de Doña María del Carmen Soltero.
  3. Presbítero Don Manuel García, religioso Franciscano, hermano del presbítero Don Nazario García y tío de Doña María del Carmen Soltero. Se mencionó que "se fue a la conquista", sugiriendo participación en misiones de evangelización o militares.
  4. Don Luis García, soldado distinguido del regimiento de milicias y tío de Doña María del Carmen Soltero.
  5. Presbítero Don Francisco Antonio Soltero, vicario interino de San Germán, hermano de Don Mauricio Soltero y tío de María de la O.
  6. Presbítero Don José Dolores del Toro Segarra, primo hermano de Doña María del Carmen.
  7. Don Miguel Segarra, fue sargento mayor del pueblo de Cabo Rojo hasta que falleció. Don Miguel era el abuelo de Don Mauricio. 
  8. Presbítero don Bernardo Segarra. No presentaron mucha información sobre él, solo que estaba relacionado. No pude descifrar como estaba relacionado.

Burocracia Gobernamental

En este caso, el probar la pureza de sangre no fue barato ni sencillo. El proceso sufrió retrasos y multas porque el síndico no utilizó el papel sellado con los sellos requeridos. Un proceso burocrático que todavía sufrimos en el Puerto Rico del siglo XXI. 

El costo final fue considerable, 177 pesos y 13 maravedís. Tras el pago de los costos, las multas, y la entrega de los documentos oficiales en el papel y con los sellos requeridos, el tribunal aprobó finalmente la "limpieza de sangre" el 24 de enero de 1842, asegurando así el futuro social de María de la O Soltero.

Conclusión


El expediente de limpieza de sangre de María de la O Soltero no es simplemente un trámite legal del siglo XIX; es un microcosmos del funcionamiento social, racial y genealógico del suroeste de Puerto Rico durante el periodo colonial Español. A través de partidas sacramentales, testimonios cuidadosamente seleccionados y la movilización estratégica de parientes, milicianos y clérigos, vemos cómo las familias Soltero, Segarra y García articularon su identidad y defendieron su posición dentro de un sistema rígidamente jerarquizado.

Este documento confirma que los linajes principales de Cabo Rojo, San Germán y Sabana Grande no solo compartían espacio geográfico, sino también estrategias familiares: matrimonios endogámicos, participación activa en la milicia y la Iglesia, y un cuidadoso control de la respetabilidad social. La genealogía presentada en el expediente —respaldada por múltiples figuras de autoridad local— demuestra que el honor y el poder se construían colectivamente, y que la reputación de una familia era el resultado de generaciones de oficios, cargos y alianzas.

Además, el proceso burocrático revela una realidad que trasciende el caso específico. La obtención de una limpieza de sangre requería recursos económicos, acceso a redes influyentes y la capacidad de movilizar a personas con prestigio local. No todos podían permitirse tal inversión; por tanto, este tipo de expediente funcionaba también como un filtro social que reforzaba las jerarquías coloniales.

En conjunto, la historia de María de la O Soltero nos permite ver con claridad cómo operaba el entramado social que sostenía las élites criollas del siglo XIX. Al estudiar estos documentos, no solo reconstruimos árboles genealógicos, sino que también comprendemos las tensiones, expectativas y mecanismos de poder que moldearon a nuestras comunidades. Su expediente se convierte así en una pieza clave para entender cómo nuestros antepasados se movían dentro de un mundo donde el linaje, la honra y la percepción pública podían determinar el futuro de toda una familia.


Fuentes:

Archivo General de Puerto Rico, Fondo de la Serie Civil, Juzgado de San Germán, Caja 43. Limpieza de Sangre de María de la O Soltero. Legajo primero, Número 33, 1842.

Ceballos, F. C., y Álvarez, G. (2011). “La genética de los matrimonios consanguíneos”. Dendra Médica, Revista de Humanidades 10, Núm. 2 (2011): 160–176.

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