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jueves, 26 de febrero de 2026

Cuando todos eran parientes: Usando las actas del cabildo de San Germán (1814) para descifrar parentescos

Por César A. Zapata Lozada

En el blog anterior relacionado a los padres de Don Ramón Ramírez de Arellano vimos como las familias principales del suroeste de Puerto Rico estaban unidas por densas redes de parentesco que estructuraban la vida social, económica y política de la región. En este blog estudiamos esas redes presentadas explícitamente en las reuniones del cabildo de San Germán del 28 de marzo de 1814 y del 4 de abril de 1814.  

Esperamos que al presentar las consanguinidades y afinidades documentadas en estas actas ayude a descendientes de estas familias —Rivera, Ramírez de Arellano, Quiñones, Toro, Vélez, Pabón, Nazario, Sepúlveda, entre otras— a utilizarlas como puntos de partida para continuar sus propias investigaciones genealógicas.

Lo ocurrido en San Germán en la primavera de 1814 demuestra que, en una sociedad pequeña y altamente interconectada, incluso un decreto de las Cortes de Cádiz podía chocar con la realidad cotidiana: cuando todos eran parientes, elegir autoridades “imparciales” se convertía en una tarea casi imposible.

La primera reunión: cuando el parentesco salió a la luz

El 28 de marzo de 1814, reunidos en cabildo extraordinario, los alcaldes, regidores y síndicos de San Germán escucharon la lectura de un decreto de las Cortes de Cádiz que ordenaba presentar los parentescos de los capitulares del cabildo. Lo que siguió no fue una discusión abstracta sobre normas jurídicas, sino una exposición pública, uno por uno, de las relaciones familiares que unían a los propios capitulares.

Cabildo del 28 de marzo de 1814
Cabildo del 28 de marzo de 1814

El cabildo estaba integrado por:

Alcaldes

  • Don Felipe de Quiñones (alcalde primero)
  • Don Manuel Esteban de Rivera (alcalde segundo)

Regidores

  • Don Manuel del Toro
  • Don José Pabón Dávila
  • Don José Ramírez de Arellano
  • Don Silverio de Lugo
  • Don Ramón Ramírez de Arellano
  • Don José Miguel Nazario
  • Don Juan Manuel Vélez Borrero
  • Don Domingo del Postigo

Síndicos procuradores

  • Don José Miguel Vélez Borrero
  • Don Domingo Ramírez (de Arellano)

A partir de ese momento, el acta se transforma casi en un registro genealógico colectivo. A continuación se presentan, de forma narrativa pero sistemática, todas las consanguinidades y afinidades identificadas, indicando cuando alguna relación permanece incompleta o pendiente de confirmación.

Las redes familiares del primer cabildo

Don Manuel Esteban de Rivera

Casado con Doña Ana Petrona del Toro Nazario

Manuel Esteban fue el primero en exponer sus vínculos y, con ello, reveló cómo su propia familia estaba entrelazada con el resto del ayuntamiento. Era primo hermano de Don Ramón Ramírez de Arellano, pues la madre de Ramón era hermana de Sebastián de Rivera, padre de Manuel Esteban, ambos hijos de Antonio de Rivera y Margarita de Torres.

Por afinidad, era cuñado de Don Domingo Ramírez de Arellano, casado con su hermana Dionisia de Rivera. Además, tenía afinidad de segundo grado con Don Domingo del Postigo, ya que su esposa, María Florentina de Rivera , era prima hermana de Manuel Esteban.

Don José Miguel Nazario 

Estaba emparentado en segundo grado de afinidad con Don Manuel Esteban Rivera, ya que su esposa era prima hermana de este último. José Miguel contrajo matrimonio en San Germán el 10 de mayo de 1786 con Doña Antonia de Sepúlveda, hija de Don Francisco Antonio de Sepúlveda y Doña María de Montalvo. Por su parte, Don Manuel Esteban era hijo de Don Sebastián de Rivera y Doña Ana de Sepúlveda, lo que permite establecer que Doña Antonia de Sepúlveda y Don Francisco Antonio de Sepúlveda eran hermanos, y que, por tanto, la esposa de José Miguel Nazario era prima hermana de Manuel Esteban Rivera. Aunque no mencionado en el acta de cabildo, tenían también un tercer grado de afinidad por la esposa de Don Manuel Esteban, Doña Ana Petrona del Toro, hija de Don Juan del Toro y Doña Josefa Nazario de Figueroa. Y por último, aunque tampoco está mencionado, Don José Miguel Nazario y Don Manuel Esteban de Rivera tenían un tercero con cuarto grado de consanguinidad. 

También aparece una relación similar con Don Manuel del Toro,  probablemente primo hermano de su esposa, Ana Petrona del Toro Nazario, aunque esta conexión no ha podido descifrarse por completo.

Don Manuel del Toro

Manuel del Toro estaba ligado a los Rivera tanto por afinidad como por consanguinidad. Por afinidad, tenía segundo grado con Don Manuel Esteban de Rivera. Por consanguinidad, era primo segundo de Don Domingo del Postigo, pues la abuela de este, Doña Rosa del Toro y Quiñones, debió ser hermana del abuelo de Manuel del Toro.

Don José Pabón Dávila

Hijo de José Rugerio Pabón Dávila y María del Carmen Ramírez de Arellano

José Pabón era sobrino carnal de Don Ramón Ramírez de Arellano, al ser hijo de su hermana María del Carmen Ramírez de Arellano. Además, mantenía tercer grado de consanguinidad con Don Domingo Ramírez, ambos descendientes de Don Antonio Ramírez de Arellano. 

Don José Ramírez de Arellano

(Identidad no confirmada; posiblemente José Vicente Ramírez de Arellano, hijo de Juan Isidro Ramírez de Arellano y María del Rosario de Rivera)

Este José Ramírez de Arellano declaró tercer grado de consanguinidad con Don Ramón Ramírez de Arellano, aunque la relación no aparece mencionada por este último, lo que sugiere que podría tratarse de un vínculo por la línea Rivera, si su identificación es correcta, o por los Ramírez de Arellano. También figura una relación no descifrada con Don Manuel Esteban de Rivera.

Por afinidad, aparece en segundo grado con Don Domingo Ramírez, lo que cuadraría si se trata de José Vicente Ramírez, cuya esposa, Beatriz de Sepúlveda, era prima segunda suya, compartiendo ambos como abuelos a Baltazar de Sepúlveda y Juana Ramírez de Arellano.

Don Ramón Ramírez de Arellano

Era primo hermano de Don Manuel Esteban de Rivera y tío carnal de Don José Pabón Dávila. Además, declaró tercer grado de consanguinidad con Don Juan Manuel Vélez Borrero. Si este era hijo de Juan Vélez Borrero y Manuela del Toro Rivera, es muy posible que la relación sea por la línea de los Rivera.

El acta también le atribuye relaciones de tercer grado con Don José Miguel Vélez Borrero y con Don Domingo Ramírez, aunque en ambos casos los grados no cuadran exactamente y probablemente se trate de relaciones mixtas de segundo con tercero.

Don Domingo del Postigo

Casado con Doña María Florentina de Rivera

Domingo del Postigo estaba vinculado a la familia Rivera por matrimonio: su esposa María Florentina era prima hermana de Manuel Esteban de Rivera. Por ello tenía afinidad de segundo grado con Manuel Esteban, con Don Domingo Ramírez y con Don Ramón Ramírez de Arellano.

Por consanguinidad, Domingo del Postigo era primo segundo de Don Manuel del Toro, por la línea de Doña Rosa del Toro y Quiñones.

Don Juan Manuel Vélez Borrero

Casado con Rosa Ramírez de Arellano e hijo de Juan Vélez Borrero y Manuela del Toro Rivera

Juan Manuel era primo hermano de Don José Miguel Vélez Borrero, pues ambos eran nietos de Domingo Vélez Borrero y Rosa de la Seda. Por afinidad, además, estaba unido a este último por matrimonio, ya que José Miguel había casado con su hermana Petrona Vélez Borrero del Toro.

El acta menciona también una relación con Don Domingo Ramírez, aunque el grado consignado no cuadra exactamente y podría tratarse de un tercer grado o de una relación mixta por los del Toro.

Don José Miguel Vélez Borrero

Además de ser primo hermano y cuñado de Juan Manuel Vélez Borrero, José Miguel aparece con una relación de tercer grado de consanguinidad con Don Ramón Ramírez de Arellano, aunque nuevamente el grado exacto no parece corresponder con lo que muestran otras fuentes, lo que sugiere un parentesco mixto de segundo con tercero.

Don Domingo Ramírez (de Arellano)

Casado con Doña Dionisia de Rivera, hermana de Manuel Esteban de Rivera

Domingo Ramírez era cuñado de Manuel Esteban de Rivera. Por afinidad, tenía segundo grado con Don Domingo del Postigo y con Don Ramón Ramírez de Arellano, si se confirma que la madre de este último era María de Rivera, hermana de Sebastián y Ramón de Rivera.

Por consanguinidad, Domingo Ramírez mantenía tercer grado con Don José Pabón Dávila, ambos descendientes de Don Antonio Ramírez de Arellano. También figura una relación no resuelta con Don Juan Manuel Vélez Borrero.

Don José Miguel Nazario

Ver explicación de Don Manuel Esteban de Rivera arriba.

Don Felipe de Quiñones

Como alcalde primero, Don Felipe de Quiñones, al parecer, no estaba obligado a exponer sus parentescos y por ello no aparecen en el acta. Sin embargo, por su inserción en las redes Quiñones–Toro–Rivera, es probable que mantuviera vínculos dentro del cuarto grado o superiores con varios capitulares, aunque no documentables con certeza en este momento.

Don Silverio de Lugo

No se registran relaciones de parentesco entre Don Silverio de Lugo y otros miembros del cabildo en estas actas.

Firma de los capitulares
Firma de los capitulares, 28 de marzo de 1814

La segunda reunión: una nueva elección, nuevos vínculos

(4 de abril de 1814)

Acta de Cabildo del 4 de abril de 1814.
Acta de cabildo del 4 de abril de 1814.

Ante la acumulación de impedimentos, el cabildo decidió repetir la elección apenas una semana después. El nuevo cuerpo quedó compuesto por:

Alcaldes

  • Don Felipe de Quiñones (alcalde primero)
  • Don José Jusino (alcalde segundo, nuevo)

Regidores

  • Don Manuel del Toro
  • Don José Pabón Dávila
  • Don Silverio de Lugo
  • Don Luis García (nuevo)
  • Don Pedro de Sepúlveda (nuevo)
  • Don José Antonio de Torres (nuevo)
  • Don Juan Manuel de la Seda (nuevo)

Síndicos

  • Don José Miguel Vélez Borrero
  • Don José de Silva (nuevo)

Pero el intento de renovación tropezó de inmediato con el mismo obstáculo: los nuevos electos también estaban relacionados entre sí.

Las redes familiares del segundo cabildo

Don Juan Manuel de la Seda

Juan Manuel de la Seda declaró tener un segundo o tercer grado de consanguinidad —el acta muestra una corrección que es difícil de descifrar, si era segundo o tercero— con Don José Miguel Vélez Borrero. Este último era hijo de José Vélez Borrero, nieto de Domingo Vélez Borrero y de Rosa de la Seda. Si el parentesco era de tercer grado de consanguinidad, entonces Rosa de la Seda debió ser hermana del abuelo de Juan Manuel de la Seda.

También declaró tener un segundo o tercero (difícil de leer por la corrección) Don José de Silva y con Don José Pabón Dávila, que permanecen abiertas a investigación. Entendemos que puede ser de tercer grado de consanguinidad si la de Don José Miguel Vélez Borrero mencionada arriba cuadra con esta. 

Don José Jusino

Don José Jusino declaró tercer grado de consanguinidad con Don Pedro de Sepúlveda, aunque la línea exacta no ha podido identificarse.

Cuando la ley no cabía en el pueblo

Tras esta segunda elección, los capitulares reconocieron lo que ya resultaba evidente: en un pueblo donde las principales familias "blancas y aun muchos europeos avecindados" estaban tan entrelazadas, resultaba prácticamente imposible formar un ayuntamiento libre de parentescos.

La solución fue pragmática: mantener el cabildo electo, aceptando implícitamente que la normativa metropolitana no podía aplicarse sin paralizar la administración local. El episodio deja ver, con una claridad poco común, cómo las estructuras familiares condicionaban el ejercicio efectivo del poder municipal.

Firmas del cabildo del 4 de abril de 1814
Firmas del cabildo del 4 de abril de 1814

Conclusión

Las dos sesiones del cabildo de San Germán en 1814 no solo documentan un intento de cumplir una disposición legal. Funcionan también como una radiografía social excepcional, en la que el archivo municipal se transforma en un mapa genealógico colectivo.

Al reunir y presentar estas consanguinidades y afinidades —incluyendo las que aún no han podido resolverse—, este trabajo busca servir tanto a la historia social como a la investigación genealógica contemporánea, permitiendo que descendientes de estas familias continúen reconstruyendo las trayectorias, alianzas y ramificaciones de estos linajes del suroeste de Puerto Rico.

¿Aparece alguno de estos nombres en tu árbol genealógico? ¡Cuéntame en los comentarios!

Fuentes:

  • Dennis de Jesús Rodríguez. “Los Nazario de Figueroa de San Germán, explorando su posible origen,” Hereditas 11, núm. 2 (2010): 66-78.
  • De Jesús Rodríguez, DennisFundación de Mayagüez, Antecedentes históricos y proceso de fundación, Los Martínez de Matos Espinosa, Vecinos fundadores, Mayagüez: n.p., 2021.
  • De Jesús Rodríguez, DennisDon Antonio Ramírez de Arellano, corregidor de San Germán. Estudio biográfico y genealógico de los Ramírez de Arellano del antiguo partido de San Germán, Mayagüez: n.p., 2020. 

Libro Parroquiales

  • Archivo Parroquial San Germán Auxerre de San Germán
    • Libro primero de matrimonios
    • Libro quinto de matrimonios
    • Libro sexto de matrimonios
    • Libro noveno de matrimonios
    • Libro undécimo de matrimonios
  • Archivo Parroquial San Miguel Arcángel de Cabo Rojo, 
    • Libro segundo de matrimonios
    • Libro tercero de matrimonios

Otras publicaciones del autor (disponibles en Amazon):

jueves, 22 de enero de 2026

Las Actas de Cabildo como Fuente para la Investigación Genealógica: El Caso de la Paternidad de Ramón Ramírez de Arellano (San Germán, 1814)

Por César A. Zapata Lozada

Actualizado: 18 de febrero de 2026

Cuando los documentos administrativos revelan secretos familiares

Como genealogistas, desarrollamos ciertos hábitos de investigación. Buscamos partidas de bautismo, registros matrimoniales, testamentos y censos. Raramente pensamos en consultar otros documentos, como las actas de cabildo, para resolver enigmas familiares. Sin embargo, a veces la respuesta a nuestras preguntas genealógicas se encuentra en lugares menos esperados.

Este es el relato de cómo un decreto de las Cortes de Cádiz de 1813 y una declaración administrativa de 1814 resolvieron un misterio que los registros parroquiales tradicionales no pudieron resolver: la identidad de los padres de Don Ramón Ramírez de Arellano.

El enigma de Don Ramón

Don Ramón Ramírez de Arellano fue una figura prominente en San Germán durante las primeras décadas del siglo XIX. Nació aproximadamente en 1760. Participó activamente en el cabildo municipal, se casó dos veces con miembros de la poderosa familia Quiñones de San Germán, y sus hijos establecieron importantes alianzas matrimoniales en la región. Sin embargo, su origen presentaba un misterio frustrante.

Firma de Don Ramón Ramírez de Arellano
Firma de Don Ramón Ramírez de Arellano

Don Ramón estaba casado en primeras nupcias con Doña Rosa de Quiñones y en segundas nupcias con Doña Apolonia de Quiñones, viuda de Don Roque Crespo.

Su acta matrimonial de 1829 con Doña Apolonia de Quiñones revelaba un dato crucial: Don Ramón era natural de Mayagüez. Pero los registros parroquiales de Mayagüez no contenían su partida bautismal, y las búsquedas en Mayagüez no habían dado resultados concluyentes. ¿Quiénes eran sus padres? ¿Cómo se insertaba en el extenso árbol genealógico de los Ramírez de Arellano de Puerto Rico?

Un decreto cambia las reglas del juego

El primero de marzo de 1813, las Cortes de Cádiz emitieron un decreto que cambiaría la forma en que se organizaban los ayuntamientos. El gobernador y capitán general de Puerto Rico distribuyó el decreto a todos los ayuntamientos de la isla, exigiendo su "debido y puntual cumplimiento". Esto significaba que los miembros del cabildo debían declarar sus parentescos. Algunos parentescos entre los miembros del cabildo estaban prohibidos. En San Germán, esto significó que en su sesión del 28 de marzo de 1814, todos los miembros del cabildo debían declarar formalmente sus parentescos con los demás capitulares.

La sesión extraordinaria del 28 de marzo de 1814

Imagínese la escena: la sala capitular de San Germán, ese día de marzo. El alcalde primero, Don Felipe de Quiñones, preside. Los regidores y síndicos procuradores están presentes: Manuel Esteban de Rivera, Manuel del Toro, José Pabón Dávila, José Ramírez de Arellano, Silverio de Lugo, Ramón Ramírez de Arellano, Miguel Nazario, Juan Manuel Vélez Borrero, Domingo del Postigo, y los síndicos procuradores José Miguel Vélez Borrero y Domingo Ramírez de Arellano.

Acta Cabildo marzo 1814
Acta de cabildo de sesión extraordinaria del 28 de marzo de 1814

Uno por uno, cada miembro del cabildo declara sus parentescos con los demás. No se trata de declaraciones casuales o informales. Estas son afirmaciones legales, hechas ante escribano, que formarían parte del registro oficial del municipio. La precisión era esencial: errores o falsedades podrían resultar en la invalidación de su participación en el cabildo.

La clave: una simple declaración de parentesco

Entre las numerosas declaraciones de ese día, una sobresale por su simplicidad y su poder revelador:

Don José Pabón Dávila declara ser sobrino carnal de Don Ramón Ramírez de Arellano.

Declaración de sobrino carnal de Don Ramón Ramírez de Arellano

Esta frase, aparentemente simple, contiene la respuesta al enigma genealógico.

Desentrañando la lógica

En la terminología genealógica de la época, "tío carnal" y "sobrino carnal" tienen un significado preciso e inequívoco: se refiere a la relación entre un hermano del padre o de la madre y el hijo de ese hermano. No hay ambigüedad, no hay interpretación alternativa.

Si Ramón Ramírez de Arellano es tío carnal de José Pabón Dávila, entonces Ramón debe ser hermano del padre o de la madre de José.

La siguiente pregunta lógica es: ¿Quiénes eran los padres de José Pabón Dávila?

El acta matrimonial de 1759: la pieza que faltaba

La búsqueda en los registros parroquiales de San Germán revela el acta matrimonial de los padres de José:

7 de mayo de 1759: Don José Rogelio Pabón Dávila contrajo matrimonio con Doña María del Carmen Ramírez de Arellano.

El acta claramente dice que Doña María del Carmen era hija de Don Francisco Ramírez de Arellano y Doña María de Rivera.

La conclusión inevitable

La lógica es evidente:

  1. Ramón Ramírez de Arellano es tío carnal de José Pabón Dávila (Acta de Cabildo, 1814).
  2. José Pabón Dávila es hijo de María del Carmen Ramírez de Arellano (Acta matrimonial de José, 1806, y la de sus padres, 1759).
  3. María del Carmen Ramírez de Arellano es hija de Francisco Ramírez de Arellano y María de Rivera (Acta matrimonial, 1759).
  4. Por tanto: Ramón Ramírez de Arellano es hermano de María del Carmen Ramírez de Arellano.
  5. Conclusión: Los padres de Ramón Ramírez de Arellano son Francisco Ramírez de Arellano y María de Rivera.

Otras evidencias corroborativas


Este descubrimiento no existe en el vacío. Aunque hay más evidencias corroborativas en las consanguinidades y afinidades encontradas en el acta de cabildo, presentamos aquí las evidencias que entendemos apoyan esta conclusión de la forma más simple:

El origen en Mayagüez: Aunque Don Ramón reside en San Germán, el acta de su segundo matrimonio en 1829 con Apolonia de Quiñones declara que es natural de Mayagüez. Don Francisco Ramírez de Arellano y Doña María de Rivera eran residentes de Mayagüez y jugaron un papel importante en la fundación del pueblo. Don Francisco fue uno de los fiadores que acompañaron a Don Faustino Martínez de Matos, el 23 de agosto de 1760, para la fundación del pueblo de Mayagüez. Esto explica por qué Don Ramón aparece como "natural de Mayagüez" en su acta matrimonial de 1829.

La Conexión Rivera: La relación de Don Ramón con Don Manuel Esteban de Rivera (Alcalde Segundo) confirma su rama materna, ya que se declara un segundo grado de consanguinidad (primos hermanos) entre ambos. La ascendencia de Don Manuel Esteban: Su padre fue Don Sebastián de Rivera, hijo de Don Antonio de Rivera y Doña Margarita de Torres. Deducción Lógica: Para que Don Ramón y Don Manuel Esteban sean primos hermanos por la línea Rivera, la madre de Don Ramón, Doña María de Rivera, tiene que ser hermana de Don Sebastián de Rivera. Esto sitúa a Don Antonio de Rivera y Doña Margarita de Torres como los abuelos maternos de Don Ramón.

Relación con Don Domingo del Postigo:  Don Domingo declaró segundo grado de afinidad lícita con Don Ramón Ramírez de Arellano. Don Domingo estaba casado con Doña María Florentina Rivera Sepúlveda, hija de Don Ramón de Rivera y Doña María de los Ángeles Sepúlveda. Si el padre de Doña María Florentina (Don Ramón de Rivera) y el padre de Don Manuel Esteban de Rivera (Don Sebastián de Rivera) eran hermanos, y si Doña María de Rivera (madre de Don Ramón Ramírez de Arellano) también era hermana de estos, entonces la esposa de Don Domingo del Postigo sería prima hermana de Ramón Ramírez de Arellano, lo cual produciría exactamente el segundo grado de afinidad lícita declarado.

Reconstrucción del Grupo de Hermanos (Padrinazgos y Dispensas)

El análisis de los libros de bautismo de Mayagüez y dispensas de San Germán revela un patrón de padrinazgos típico de ayuda mutua entre hermanos:
  1. Don Francisco Ramírez (hijo): Una dispensa de matrimonio (Dispensa de Matrimonio de Don José Regino Ramírez y Doña María Pilar del Toro, AHASJ, San Germán, Caja 109) afirma que Don Ramón y Don Francisco Ramírez eran "hermanos de primer grado".
  2. Don Francisco Ramírez (hijo) casado con Doña María Telesfora Pacheco. Tuvieron una hija llamada María que fue bautizada en Mayagüez en 1792. Los padrinos fueron Don Ramón Ramírez y Doña Rosa de Quiñones. Don Francisco, como sabemos, era hermano de Don Ramón basado en el tercer grado de consanguinidad entre Don José Regino Ramírez de Arellano y Doña María del Pilar de Toro.
  3. Don Francisco Ramírez (hijo) casado con Doña María Telesfora Pacheco. Tuvieron una hija llamada María que fue bautizada en Mayagüez en 1794. Los padrinos fueron Don Ramón Ramírez y Doña Rosa de Quiñones.
  4. Don Juan Ramírez: casado con Doña Baltazara Crespo, posible hijo de Don Francisco y Doña María de Rivera. Don Ramón aparece como padrino de Anselmo, hijo de Don Juan y Doña Baltazara, en 1782. 
  5. Don Juan Ramírez y Doña Baltazara Crespo aparecen apadrinando a María Trinidad, hija de Francisco Ubiñas y Doña María Andrea Ramírez. Fue bautizada en Mayagüez en 1783. Don Juan es otro posible hermano de Doña María Andrea y Don Ramón.
  6. Don Ramón se casó en segundas nupcias con Doña Apolonia de Quiñones, viuda de Don Roque Crespo, quien era hermano de Doña Baltazara Crespo, esposa de Don Juan Ramírez, posible hermano de Don Ramón.
  7. Doña María Andrea Ramírez: Identificada como hija de Don Francisco y Doña María de Rivera en su matrimonio con Francisco de Obiña en 1782. Don Juan Ramírez apadrinó a sus hijos en 1783 y 1784. Don Ramón y su esposa Doña Rosa de Quiñones apadrinaron a una hija de Doña María Andrea en 1791. 
  8. Doña Ana Ramírez: Identificada como hija de Don Francisco y Doña María de Rivera en su matrimonio con Pablo Puyol en 1781. Don Ramón y su esposa Doña Rosa de Quiñones apadrinaron a su hija Rosa en 1795.
Don Ramón Ramírez y Doña Rosa de Quiñones aparecen consistentemente como pareja actuando como padrinos desde 1790 hasta al menos 1795. Ellos apadrinan a hijos de otros Ramírez de Arellano, incluyendo posibles sobrinos. Estos son patrones de padrinazgo típicos de familias extensas en donde hermanos se apoyan mutuamente apadrinando a sus sobrinos, mientras los padres apadrinan a los nietos.

Otras relaciones en el Cabildo de 1825

En los archivos del Archivo General de Puerto Rico (AGPR), bajo la serie Justicia (Caja Núm. 336), se custodia un expediente fascinante que vincula el crimen con las altas esferas del poder local: el proceso contra Don Esteban Vilanova, acusado de piratería en 1825. Más allá del delito, las investigaciones judiciales de la época funcionan hoy como una radiografía social, revelando los estrechos lazos familiares que unían a los líderes de San Germán.

Para aquel año, el Alcalde Primero de la ciudad era Don Nicolás de Quiñones, quien estaba profundamente arraigado en la élite local. Se casó en San Germán el 25 de enero de 1802, con Doña María del Carmen Ramírez de Arellano, hija del alguacil mayor Don Ramón Ramírez de Arellano y Doña Rosa María de Quiñones.

Las averiguaciones del caso Vilanova pusieron bajo la lupa varias consanguinidades y afinidades que resultan claves para nuestra investigación genealógica:
  • Don Ramón Ramírez de Arellano, Alguacil Mayor, identificado como padre político (suegro) del alcalde Don Nicolás. Esta mención es fundamental, pues prueba que el Don Ramón que estamos estudiando es la misma persona que ejerció como regidor y Alguacil Mayor de San Germán.
  • Don Ricardo Ramírez, se señala que Don Ricardo Ramírez era hermano político (cuñado) del alcalde Don Nicolás. Esto evidencia que Ricardo era hijo de Don Ramón Ramírez de Arellano y hermano de María del Carmen. Esta filiación se confirma mediante otros registros, como su acta de confirmación y la defunción de su madre, Doña Rosa María de Quiñones, donde se le menciona como hijo legítimo. También Don Ricardo aparece mencionado como cuñado y albaceas Don Nicolás de Quiñones. 

Resolución de Aparentes Discrepancias


En el matrimonio de Don José Cipriano Ramírez (hijo de Don Ramón y Doña Rosa) celebrado en 1827, el acta consigna que los contrayentes tenían un tercer con cuarto grado de consanguinidad con su esposa, Doña María Dolores Pabón Dávila. Cuando se reconstruyen los ancestros de María Dolores, este grado encaja con precisión matemática y demuestra que Don Antonio Ramírez de Arellano fue el tronco común del parentesco.

Ahora bien, el matrimonio de su hermano Don Pedro Ángel Ramírez con Doña María Antonia Pabón Dávila en 1815 declara únicamente cuarto grado de consanguinidad, mientras que el de Don José Cipriano (1827) consigna correctamente tercer con cuarto grado. Esta diferencia no refleja una estructura genealógica distinta, sino muy probablemente un error del escribano, ya que se trata del caso clásico de dos hermanos que se casan con dos hermanas, lo que necesariamente produce el mismo grado de consanguinidad en ambos matrimonios.

Sabemos que el grado consignado en el matrimonio de Don José Cipriano es el correcto porque es el que cuadra exactamente con todas las demás consanguinidades documentadas en la familia y con la reconstrucción completa de los linajes Ramírez y Pabón. En genealogía histórica, este tipo de correcciones internas —cuando un documento aislado contradice una red coherente de evidencia— es no solo legítimo, sino metodológicamente necesario.

Otra discrepancia importante es la ausencia de la partida bautismal y del matrimonio de Don Ramón, documentos que no han sido localizados hasta ahora. Sin embargo, esta ausencia es explicable. Los libros bautismales de Mayagüez comienzan en 1761, y todo indica que Don Ramón nació antes de esa fecha, lo cual concuerda con su aparición temprana como padrino en registros parroquiales. En cuanto al matrimonio, es altamente probable que Don Ramón y Doña Rosa se hayan casado en San Germán, pueblo natal de ella, siguiendo la costumbre de la época. Dado que ambos comienzan a figurar como padrinos hacia 1790, es razonable situar su matrimonio poco antes de esa fecha; lamentablemente, los libros matrimoniales de San Germán correspondientes a esos años están perdidos o no son accesibles.

La ausencia de estos documentos directos, por tanto, no debilita la conclusión, sino que contextualiza la importancia de las fuentes indirectas. Lejos de invalidar el análisis, la convergencia entre consanguinidades múltiples, relaciones explícitas en actas municipales y redes densas de padrinazgo refuerza la demostración de que Don Ramón Ramírez de Arellano fue hijo legítimo de Don Francisco Ramírez de Arellano y Doña María de Rivera.

Otra posible discrepancia que debe considerarse es la hipótesis de que el Don Ramón Ramírez de Arellano, casado con Doña Rosa Quiñones, no sea el mismo Ramón que aparece en el acta del cabildo. Esta duda es metodológicamente válida, ya que el acta municipal no menciona afinidades matrimoniales ni identifica explícitamente a su esposa, lo que deja abierta, en principio, la posibilidad de que sea otra persona.

Sin embargo, el nombre Ramón Ramírez de Arellano no era común dentro de esta familia. Una búsqueda sistemática en los registros de Mayagüez y San Germán solo revela unos pocos contemporáneos con ese nombre, ninguno de los cuales coincide en edad suficiente para poder ser miembro del cabildo. Más aún, las estructuras de parentesco documentadas para esos otros Ramones no concuerdan con las consanguinidades matrimoniales presentadas en el acta de cabildo. Por tanto, pueden descartarse razonablemente como candidatos alternativos.

Existen además indicios positivos que refuerzan la identificación. El matrimonio con Doña Rosa María de Quiñones, miembro de una de las familias más influyentes de San Germán, habría facilitado el acceso de Ramón a cargos municipales, especialmente si se combinaba con su propio linaje como nieto de don Antonio Ramírez de Arellano. Esta convergencia de capital social y pedigree familiar encaja bien con su aparición documentada como regidor del cabildo.

Por otra parte, tras los bautismos en los que Don Ramón y Doña Rosa aparecen como padrinos entre 1791 y 1795 en Mayagüez, su rastro disminuye en esa jurisdicción, mientras que sus hijos comienzan a contraer matrimonio en San Germán, lo que sugiere un traslado efectivo de residencia, coherente con su posterior actuación política en ese municipio.

Finalmente, el acta matrimonial de su hija Doña María Belén Ramírez de Arellano con Don Gregorio Ramírez de Arellano, celebrada en 1817, identifica explícitamente a su padre como “Don Ramón Ramírez de Arellano, caballero regidor”, y declara que Doña María Belén era hija legítima de Don Ramón y Doña Rosa de Quiñones. Aunque esta referencia no constituye por sí sola una identificación absoluta con el Ramón del cabildo, la coincidencia del título y del periodo temporal le otorga un peso probatorio significativo.

En conjunto, aunque no existe un documento único que declare de forma explícita que ambos Ramones son la misma persona, la convergencia de evidencia negativa (ausencia de candidatos alternativos viables) y positiva (trayectoria social, vínculos familiares, ubicación geográfica y registros sacramentales) permite concluir razonablemente que el Don Ramón Ramírez de Arellano, casado con Doña Rosa de Quiñones, es, efectivamente, el mismo que figura como regidor en las actas del cabildo.

Conclusión


A nuestro entender, la hipótesis de los padres de Don Ramón se considera demostrada dada la convergencia de la declaración de "tío carnal" en el Cabildo, la declaración de primos con los Rivera, la dispensa que menciona que era hermano de Don Francisco Ramírez, y las relaciones de padrinazgo entre Don Ramón y su esposa con hijos de Don Francisco Ramírez de Arellano y Doña María de Rivera. Esto crea un cuerpo de evidencia sólido que minimiza dudas razonables. 

La identificación de Don Francisco Ramírez de Arellano y Doña María de Rivera como padres de Don Ramón Ramírez de Arellano no habría sido posible sin consultar las actas de cabildo de San Germán. Este descubrimiento subraya una verdad fundamental en la investigación genealógica: las respuestas pueden estar en cualquier parte, y los documentos aparentemente mundanos pueden contener las claves de nuestros misterios más persistentes.

El decreto de 1813, diseñado para regular el parentesco en los ayuntamientos, inadvertidamente creó una fuente genealógica extraordinaria. Las declaraciones hechas en cumplimiento de ese decreto, más de dos siglos después, continúan iluminando las conexiones familiares que formaron el tejido social del Puerto Rico colonial.

Para los genealogistas que investigan familias puertorriqueñas del siglo XIX, las actas de cabildo merecen un lugar en su arsenal de fuentes. No son solo documentos administrativos, son ventanas a las redes familiares que definieron el poder y la influencia en nuestros pueblos ancestrales.

¿Aparece alguno de estos nombres en tu árbol genealógico? ¡Cuéntame en los comentarios!

Fuentes Principales

Actas de Cabildo:

Matrimonios:

  • APSGASG, Libro primero de matrimonios
  • APSGASG, Libro quinto de matrimonios 
  • APSGASG, Libro sexto de matrimonios 
  • APSGASG, Libro noveno de matrimonios 
  • APSGASG, Libro undécimo de matrimonios 
  • APSGASG, Libro sexto de confirmaciones
  • APSMACR, Libro tercero de matrimonios 
  • APNSCL, Libro primero de matrimonios 
  • APNSCM, Libro tercero de matrimonios 

Defunciones:

  • APSGASG, Libro duodécimo de defunciones

Bautismos:

  • APNSCM, Libro tercero de bautismos 
  • APNSCM, Libro cuarto de bautismos 
  • APNSCM, Libro quinto de bautismos 

Confirmaciones:

  • APSGASG, Libro primero de confirmaciones

Dispensas:

  • AHASJ, San Germán, Caja 109

Archivo General de Puerto Rico:

  • Fondo de Gobernadores Españoles, Serie Justicia, caja núm. 336 - Quiero agradecer a Walter Cardona Bonet por proveerme este documento.

Libros

  • De Jesús Rodríguez, Dennis. Fundación de Mayagüez, Antecedentes históricos y proceso de fundación, Los Martínez de Matos Espinosa, Vecinos fundadores, Mayagüez: n.p., 2021.
  • De Jesús Rodríguez, Dennis. Don Antonio Ramírez de Arellano, Corregidor de San Germán. Estudio biográfico y genealógico de los Ramírez de Arellano del antiguo partido de San Germán, Mayagüez: n.p., 2020. 

jueves, 11 de diciembre de 2025

Sangre y Linaje: Limpieza de Sangre de María de la O Soltero (1841)

Por: César A. Zapata Lozada

En la genealogía puertorriqueña a menudo nos encontramos con los mismos apellidos entrelazándose una y otra vez. Estos matrimonios de carácter endogámico, frecuentes en las élites sociales en Puerto Rico, respondían a estrategias de preservación de riquezas y consolidación de redes de poder. Su objetivo era mantener la riqueza concentrada en un reducido grupo de familias y, a la vez, reforzar la idea de “pureza” racial que prevalecía en los discursos sociales de la época.

Aquí analizamos un documento fascinante hallado en el Archivo General de Puerto Rico (Fondo de la Serie Civil, Juzgado de San Germán, Caja 43). Se trata del expediente de Limpieza de Sangre de María de la O Soltero, instruido entre 1841 y 1842. Este legajo no solo nos regala un árbol genealógico, sino que nos abre una ventana a la mentalidad social de nuestros antepasados en San Germán, Cabo Rojo y Sabana Grande.

¿Qué era la “Limpieza de Sangre”?

Antes de entrar en los detalles de la familia Soltero, es vital entender su contexto. En la España colonial y sus territorios, la “Limpieza de Sangre” era un mecanismo legal y social. No se trataba solo de “raza” en el sentido moderno; era una certificación de que una persona no tenía antecedentes de “mala raza” (que en la época incluía a moros, judíos, herejes o penitenciados por la Inquisición) ni mezcla con “mulatos o indios”.

Para las familias de élite, probar esto era indispensable para acceder a cargos públicos, entrar al sacerdocio, o contraer matrimonios estratégicos. En el caso de María de la O, su madre, ya viuda, buscaba acreditar la “pureza de sangre, honestidad y buenas costumbres” de su hija ante la ley para proceder con su matrimonio.

El proceso comenzó en 1841, cuando la madre de María de la O, Doña María del Carmen Segarra, buscaba acreditar la pureza de sangre y honestidad de su hija. Esta tenía que presentar la información a un sindico para que este emitiera su opinión para luego entregar los documentos ante el señor juez letrado de primera instancia del distrito para su aprobación.

El Expediente

El expediente creado para esta "limpieza de sangre" es una joya, no solo porque incluye detalles genealógicos, sino porque también une a tres pueblos del suroeste. La protagonista, María de la O Soltero, fue bautizada en Sabana Grande, pero sus raíces se extienden hacia Cabo Rojo y San Germán. 

El expediente buscaba impresionar al juez, y para ello, se presenta su genealogía y parientes con cargos de poder e influencia en la región. Para presentar esta información, el expediente incluyó partidas parroquiales certificadas por los parrocos y testigos para confirmar su linaje y “pureza de sangre”. Estos testigos no eran ciudadanos aleatorios; eran capitanes, regidores, y parientes estratégicos de San Germán y Cabo Rojo.

Su Genealogía


El expediente presentó los siguientes datos corrroborados con partidas sacramentales certificadas.
  • Don Mauricio Soltero y Doña María del Carmen Segarra, padres de María de la O, contrajeron matrimonio en Cabo Rojo el 20 de septiembre de 1809. Tenían un tercero con cuarto y un cuarto grado de consanguinidad. 
  • María de la O, fue bautizada en Sabana Grande el 4 de febrero de 1823. Sus padrinos fueron figuras de alto perfil: el capitán de caballería Don Vicente Dávila y Doña María Belén de la Torre, vecinos de la villa de San Germán.
  • Don Mauricio falleció a la edad de 35 años en Sabana Grande el 29 de septiembre de 1824. Su estatus social quedó reflejado incluso en su muerte; fue enterrado en el “Tramo primero” y se pagaron “oficios de entierro doble”, un lujo reservado para las familias pudientes.

Podemos ver que aunque Don Mauricio y Doña María del Carmen se casaron en Cabo Rojo, estos se mudaron a Sabana Grande. Vemos también en el matrimonio de Don Mauricio y Doña María del Carmen que tenían un tercero con cuarto y un cuarto grado de consanguinidad. Esto es porque la madre de Don Mauricio era Doña María Manuela Segarra. Por lo tanto ambos, Doña María del Carmen y Don Mauricio, procedían de una de las familias más antiguas y prominentes de Cabo Rojo, los Segarra.

Aquí desglosamos la genealogía de María de la O según los testigos y partidas presentadas:
  • Padres: Don Mauricio Soltero y Doña María del Carmen Segarra. 
  • Abuelos Paternos: Don Francisco Soltero, natural de la ciudad de Cádiz, España y Doña María Manuela Segarra, natural de Cabo Rojo.
  • Abuelos Maternos: Don Ramón Segarra y Doña María Trinidad García, ambos naturales de Cabo Rojo.

Testigos del Linaje e información proveída

Para probar la "limpieza de sangre" de la joven María de la O, no bastaban los papeles, también se necesitaba la validación social. Su madre presentó a cinco testigos clave, cuyas declaraciones nos ofrecen información sobre el estatus de "blancos y distinguidos" de estas familias. También afirman repetidamente que estas familias eran tenidas por "principales, exentas de mezcla racial y dedicadas a oficios honoríficos". Los testigos debian constestar las siguientes preguntas:

  1. De que conocen a María de la O y sus legitimos padres, y si le aplican las generales de la ley (si tenían parentescos).
  2. Que digan que Maria de la O era hija legitima de Doña María del Carmen Segarra y procedía del legítimo matrimonio de sus padres.
  3. Que manifestaran que su difunto padre Don Mauricio Soltero, fue hijo legítimo de Don Francisco Soltero y Doña Manuela Segarra, y que Don Francisco era natural de la ciudad de Cádiz y la segunda de Cabo Rojo. 
  4. Que expresen que Doña Maria del Carmen era hija de Don Ramón Segarra y Doña María Trinidad García, ambos naturales de Cabo Rojo.
  5. Que declaren como todas estas familias han sido y son habidas, tenidas y reputadas por blanca, distinguidas, y limpias de toda mala raza, obteniendo varios de ellos empleos honoríficos en lo eclesiástico y político, en cuyo destino se hicieron acreedores al mayor aprecio y sus buenas cualidades y virtudes. 
  6. Que aseveren si es constante que la honestidad y buenas costumbres en el pueblo de residencia o fuera del pueblo.
  7. Digan cualquier cosa pública y notoria pública de voz y fama de cuanto más sepan y les conste sobre los temas en la informativa.

Los testigos fueron:

  1. Don Francisco Ortiz de Peña, capitán retirado de las milicias urbanas de San Germán. Dijo tener un tercer grado de consanguinidad con Doña María del Carmen Segarra. Dijo que era natural de la villa de San German, y vecino, casado, de oficio labrador, y de edad de 60 años, y firmo el documento.
  2. Don Jose Antonio de Rivera, dijo que tenía un tercer grado de consanguinidad con Doña María del Carmen Segarra. Dijo que era natural de Cabo Rojo, casado y de oficio labrador, de 48 años de edad y firmo el documento.
  3. Don Pedro Nazario, regidor segundo del ayuntamiento, y declaró que no le tocaban las generales de la ley. Dijo que era casado, labrador, de 45 años y firmo el documento.
  4. Don Joaquin del Toro, soldado distinguido de la 6ta compañía de milicias disciplinadas, y declaró que no le tocaban las generales de la ley. Dijo que era natural de la villa de San Germán, casado, oficio de labrador, de 50 años, y no firmo por no saber hacerlo.
  5. Don Bartolo Ortiz, declaró que no le tocaban las generales de la ley. Dijo ser natural de San Germán, casado, oficio labrador, de 60 años, y firmo el documento. También confirmó por "fuentes fidedignas" el origen europeo del abuelo, natural de Cádiz, y el linaje distinguido de los Segarra, cerrando el círculo de validación sobre el origen peninsular y criollo de María de la O.


A continuacion las personas distinguidas mencionadas por los testigos para afirmar que estas familias eran tenidas por "principales, exentas de mezcla racial y dedicadas a oficios honoríficos":

  1. Don Gerardo García: Fue alcalde ordinario de la villa de San Germán y mayordomo del Santuario de la Monserrate. Padre de Don Luis García, Don Nazario García, y Don Manuel García. (Nota del autor: Don Gerardo provenía de la familia García Pagán, que ya ostentaba cargos militares y politicos en San Germán desde finales del siglo XVIII).
  2. Presbítero Don Nazario García, religioso Franciscano, hermano del presbítero Don Manuel García y tío de Doña María del Carmen Soltero.
  3. Presbítero Don Manuel García, religioso Franciscano, hermano del presbítero Don Nazario García y tío de Doña María del Carmen Soltero. Se mencionó que "se fue a la conquista", sugiriendo participación en misiones de evangelización o militares.
  4. Don Luis García, soldado distinguido del regimiento de milicias y tío de Doña María del Carmen Soltero.
  5. Presbítero Don Francisco Antonio Soltero, vicario interino de San Germán, hermano de Don Mauricio Soltero y tío de María de la O.
  6. Presbítero Don José Dolores del Toro Segarra, primo hermano de Doña María del Carmen.
  7. Don Miguel Segarra, fue sargento mayor del pueblo de Cabo Rojo hasta que falleció. Don Miguel era el abuelo de Don Mauricio. 
  8. Presbítero don Bernardo Segarra. No presentaron mucha información sobre él, solo que estaba relacionado. No pude descifrar como estaba relacionado.

Burocracia Gobernamental

En este caso, el probar la pureza de sangre no fue barato ni sencillo. El proceso sufrió retrasos y multas porque el síndico no utilizó el papel sellado con los sellos requeridos. Un proceso burocrático que todavía sufrimos en el Puerto Rico del siglo XXI. 

El costo final fue considerable, 177 pesos y 13 maravedís. Tras el pago de los costos, las multas, y la entrega de los documentos oficiales en el papel y con los sellos requeridos, el tribunal aprobó finalmente la "limpieza de sangre" el 24 de enero de 1842, asegurando así el futuro social de María de la O Soltero.

Conclusión


El expediente de limpieza de sangre de María de la O Soltero no es simplemente un trámite legal del siglo XIX; es un microcosmos del funcionamiento social, racial y genealógico del suroeste de Puerto Rico durante el periodo colonial Español. A través de partidas sacramentales, testimonios cuidadosamente seleccionados y la movilización estratégica de parientes, milicianos y clérigos, vemos cómo las familias Soltero, Segarra y García articularon su identidad y defendieron su posición dentro de un sistema rígidamente jerarquizado.

Este documento confirma que los linajes principales de Cabo Rojo, San Germán y Sabana Grande no solo compartían espacio geográfico, sino también estrategias familiares: matrimonios endogámicos, participación activa en la milicia y la Iglesia, y un cuidadoso control de la respetabilidad social. La genealogía presentada en el expediente —respaldada por múltiples figuras de autoridad local— demuestra que el honor y el poder se construían colectivamente, y que la reputación de una familia era el resultado de generaciones de oficios, cargos y alianzas.

Además, el proceso burocrático revela una realidad que trasciende el caso específico. La obtención de una limpieza de sangre requería recursos económicos, acceso a redes influyentes y la capacidad de movilizar a personas con prestigio local. No todos podían permitirse tal inversión; por tanto, este tipo de expediente funcionaba también como un filtro social que reforzaba las jerarquías coloniales.

En conjunto, la historia de María de la O Soltero nos permite ver con claridad cómo operaba el entramado social que sostenía las élites criollas del siglo XIX. Al estudiar estos documentos, no solo reconstruimos árboles genealógicos, sino que también comprendemos las tensiones, expectativas y mecanismos de poder que moldearon a nuestras comunidades. Su expediente se convierte así en una pieza clave para entender cómo nuestros antepasados se movían dentro de un mundo donde el linaje, la honra y la percepción pública podían determinar el futuro de toda una familia.


Fuentes:

Archivo General de Puerto Rico, Fondo de la Serie Civil, Juzgado de San Germán, Caja 43. Limpieza de Sangre de María de la O Soltero. Legajo primero, Número 33, 1842.

Ceballos, F. C., y Álvarez, G. (2011). “La genética de los matrimonios consanguíneos”. Dendra Médica, Revista de Humanidades 10, Núm. 2 (2011): 160–176.

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viernes, 29 de agosto de 2025

El legado de Don José Colomé: genealogía y vida cotidiana en Lajas, 1844

Por César A. Zapata Lozada

En los archivos históricos, los testamentos son ventanas privilegiadas al pasado. Tal es el caso del expediente testamentario de Don José Colomé, vecino de San Germán (Lajas) y natural de Mataró, Cataluña, fechado en 1844. Este documento, conservado en el Archivo General de Puerto Rico, nos ofrece no solo información genealógica, sino también un retrato vivo de la economía, la sociedad y la vida familiar en el suroeste de Puerto Rico durante el siglo XIX.

Orígenes y familia

Don José Colomé llegó desde Cataluña a Puerto Rico, donde contrajo matrimonio con Doña Damiana del Toro, integrante de una familia con presencia en Cabo Rojo y Lajas. De esta unión nacieron seis hijos:

  • María de los Reyes (1816)
  • José Francisco (1817)
  • María Teresa (1819)
  • María Consolación (1821)
  • Juan José y Juan Ángel (1823, gemelos)

Los bautismos de todos los hijos se encuentran registrados en las parroquias de Cabo Rojo y Lajas, confirmando la movilidad de la familia entre estas jurisdicciones y su inserción en las redes locales de compadrazgo. Entre los padrinos aparecen miembros de las familias del Toro, Lugo y Zapata, lo que refuerza los lazos sociales y familiares entre estas estirpes del suroeste de la isla.

Bienes y patrimonio

El inventario de bienes levantado tras la muerte de Colomé detalla con precisión el patrimonio familiar:

  • Casa principal en los Llanos (madera y tejas).
  • Tierras agrícolas con café, plátanos, pastos y terrenos vírgenes en distintas zonas de San Germán y Sabana Enea.
  • Ganado y bestias, incluyendo caballos, yeguas y más de treinta vacas, valorados en más de 900 pesos.
  • Tres personas esclavizadas, con valoraciones que oscilaban entre 25 y 250 pesos, lo que revela el peso de la esclavitud como parte del capital familiar en la economía rural.

El total del patrimonio ascendía a más de 2,600 pesos, una cifra considerable para la época, lo que muestra que Colomé alcanzó una posición económica sólida dentro de la sociedad local.

Distribución de la herencia

La herencia se dividió entre la viuda y los hijos. Damiana del Toro recibió la mitad de los bienes como lo dictaba el régimen matrimonial de la época, mientras que los hijos recibieron partes proporcionales. Documentos posteriores incluyen firmas de Juan José y Juan Ángel Colomé, lo que permite identificar con certeza a miembros de la siguiente generación.

Valor genealógico e histórico

Este expediente es un ejemplo claro del doble valor de los documentos notariales y judiciales:

  1. Genealógico: confirman filiaciones, matrimonios, descendencia y vínculos de compadrazgo.
  2. Histórico-social: muestran cómo se estructuraba la vida económica de las familias, desde la agricultura y ganadería hasta la presencia de la esclavitud como parte del patrimonio.

Además, permiten observar la transición de un inmigrante europeo como José Colomé, que llegó a integrarse y fundar un linaje en Puerto Rico, dejando huellas documentales que hoy resultan clave para sus descendientes.

Reflexión final

El testamento de Don José Colomé es más que una lista de bienes y mandas piadosas: es el relato de un hombre que, viniendo de Cataluña, echó raíces en Lajas y contribuyó al tejido económico y social del suroeste de Puerto Rico. Sus descendientes —a través de los Colomé, del Toro, Lugo, Zapata y otros— encuentran en este expediente no solo datos fríos, sino también una historia de migración, familia, fe y trabajo que ayuda a comprender cómo se construyeron las comunidades de la región.

Fuente:

  • Archivo General de Puerto Rico, Fondo Judicial de San Germán, Caja 53. Testamentaria de don José Colomé.

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miércoles, 20 de diciembre de 2023

Papa Goyo: Un empresario bondadoso

Por César A. Zapata Lozada

Desde niño, escuché historias sobre la bondad de mi tatarabuelo, don Gregorio María Torres Morales. Mi madre y mis abuelos me contaban sobre la fiesta que organizaba todos los años el día de Reyes para dar regalos y comida a las personas menos afortunadas del pueblo. Basándome en otras conversaciones con familiares, sé que no era lo único que hacía por ellos. Luego voy a entrar en detalle sobre este particular pero primero quiero presentar los ancestros de don Gregorio. 

Gregorio María Torres Morales

Papa Goyo, como le decían sus hijos, nietos y bisnietos, era descendiente de la prominente familia de Torres de Figueroa del área suroeste de Puerto Rico. Esta familia es muy antigua en la isla y fue una de las primeras en establecerse en la villa de San Germán, cuando aún estaba ubicada cerca de Guayanilla. A lo largo de los siglos, miembros de esta familia ocuparon importantes puestos políticos y militares. He podido rastrear los ancestros de Papa Goyo hasta finales del siglo XVII.

El ancestro más antiguo de Papa Goyo que he podido encontrar es don Juan de Torres de Figueroa. Este aparece como teniente y capitán a guerra, alcalde de la Santa Hermandad, alcalde ordinario, y sargento mayor de la villa de San Germán. Don Juan nació aproximadamente en 1640 y vivió en Guayanilla. A continuación, presento los ancestros de Papa Goyo desde don Juan de Torres y Figueroa:

Don Juan de Torres de Figueroa (teniente y capitán a guerra, alcalde de la Santa Hermandad, alcalde ordinario, y sargento mayor de la villa de San Germán) casado con alguien de apellido de Lugo de Buenaventura:

1. Don Francisco de Torres de Figueroa (alcalde ordinario de la villa de San Germán), nació cerca de 1695 y falleció antes de 1753. Casado con doña Apolonia Borrero, la cual falleció en Guayanilla el 18 de junio de 1758. 

a. Don Ignacio de Torres y Figueroa (capitán y alcalde de la santa hermandad), nació alrededor de 1733 y falleció de 81 años en San Germán el 18 de marzo de 1814.  Estuvo casado en primeras nupcias con doña María Rosalía del Toro y Quiñones con quien tuvo seis hijos, y en segundas nupcias con doña Micaela Irizarry con quien tuvo seis hijos. 

De su matrimonio con doña María Rosalía del Toro y Quiñones tuvo a:

i. Don Bernardino Antonio de Torres, nació aproximadamente en 1752 y falleció de 43 años más o menos en San Germán el 7 de noviembre de 1800. Estuvo casado dos veces, en primeras con doña María Juliana de la Seda con quien tuvo un solo hijo llamado don Juan Gregorio, y en segundas con doña María de las Mercedes Irizarry con quien tuvo ocho hijos llamados: Juan Anicasio, José de los Santos, Juan Evangelista, María Juliana, Pedro José, Hipólito, Francisco Antonio, y Ana Petrona. Don Bernardino vivió en Cabo Rojo en donde nacieron algunos de sus hijos.  

1. Don Juan Gregorio de Torres, nació aproximadamente en 1772 y falleció de sobre 90 años en Cabo Rojo el 5 de junio de 1866. Se casó en San Germán el 6 de febrero con doña María José Pagán, hija de don Eusebio Pagán y doña Agustina del Toro. Tenían un tercero con cuarto y tres de cuarto grados de consanguinidad.   

a. Don Pedro José de Torres, nació en Cabo Rojo el 9 de julio de 1819, y sus padrinos fueron don León de la Seda y doña Isabel Irizarry.  Don León era primo hermano de don Juan Gregorio. Don Pedro José se casó en primeras nupcias en Cabo Rojo en enero de 1856, con doña Juana Francisca Montalvo, hija de don Buenaventura Montalvo y doña Isabel Vélez.  De este matrimonio tuvo los siguientes hijos: María Aracelia, Sinforoso, y Robustino. Se casó en segundas nupcias en Cabo Rojo el 23 de febrero de 1865, con Felipa Morales, hija natural de Cipriana. Por tradición oral de la familia y lo que he podido encontrar, a don Pedro José le gustaba beber y pelear con los soldados españoles. El 28 de junio de 1867, fue multado por dos escudos por escándalos públicos en el barrio de Llanos Tuna. El 4 de agosto de 1867, le impusieron 15 días de cárcel por ser reincidente y por estar borracho. Después de armar un escándalo en su barrio de Llanos Tuna, se presentó borracho al corregimiento por lo que fue enviado a San Germán, ya que en Cabo Rojo no había calabozo para recluirlo.   

i. Don Gregorio María Torres Morales, hijo de don Pedro José Torres con Felipa Morales. 

Don Gregorio María Torres Morales (Papa Goyo)

Nació en Cabo Rojo el 9 de abril de 1870, y sus padrinos fueron don Juan Miguel Torres y doña Cecilia Ortiz (de Peña), sus tíos por parte de padre. Su padre falleció cuando Gregorio era niño y por lo tanto lo crió don Delfín Pérez Zapata. Así fue que conoció a su primera esposa Josefa Pérez Zapata ya que don Delfín era tío de Josefa. 

Se casó en primeras nupcias en Cabo Rojo el 26 de enero de 1900, con doña Josefa Pérez Zapata, hija de don Juan Pablo Pérez Zapata y doña María de los Dolores Zapata Torres. Papa Goyo y doña Josefa tuvieron cuatro hijas llamadas Manuela, Dolores Eulogia, Luisa María, y Josefa Leonor. Doña Josefa falleció en Cabo Rojo el 9 de mayo de 1909, luego de su último parto. Papa Goyo se casó en segundas nupcias en Cabo Rojo el 15 de diciembre de 1909, con Clara Vélez Seda, hija de José Alejo Vélez Seda y Andrea Adelina Seda Irizarry. Papa Goyo y Clara tuvieron nueve hijos llamados Ramón, Belford, Rosa, Gregorio, Blanca, Oscar, Efraín, Agustín, y Ana. 

Papa Goyo y su familia

Papa Goyo no tenía mucho dinero o propiedades cuando joven. Al parecer, las fincas de su abuelo, don Juan Gregorio de Torres, ya no pertenecían a la familia o quedaban muy pocas. Cuando joven, Papa Goyo iba a las montañas a recoger café por dos o tres meses para hacer dinero. Con ese capital abrió una tiendita en el barrio Llanos Tuna de Cabo Rojo. Pero según la tradición oral de la familia, cuando Papa Goyo era joven iba caminando en su finca cerca de la capilla en el barrio Llanos Tuna cuando se encontró un cerdo oliendo y escarbando debajo de un árbol de mango y el cerdo sacó una botijuela (tesoro) de 8 onzas de oro. Papa Goyo utilizó ese capital para comprar fincas y crear empresas agrícolas y agropecuarias. Siempre demostró su agradecimiento a Dios por haberlo bendecido de esa manera y por eso prometió que todos los años el dia de Reyes le iba a regalar $100 a los pobres del área. También fue una persona muy religiosa y asistía a misa todas las semanas con su familia. 

Luego se dio cuenta que las personas utilizaban el dinero que le regalaba para juegos de azar y ron y entonces decidió que en vez de dinero le iba a dar comida y regalos a los niños y a sus familias el dia de Reyes. Buscaban el mejor y más bonito toro de su finca para matarlo y repartir la carne a las familias pobres. Su segunda esposa, mama Clara, cocinaba y compraba juguetes para los niños. Gente venía de diferentes barrios y hacían fila para recibir comida, carne y juguetes. Para ese entonces había mucha hambre y miseria ya que era la época de la depresión y venían muchas familias a buscar cominda y regalos

Papa Goyo le había dicho a sus hijos que el ultimo toro se iba con él cuando el muriera y que no siguieran su promesa luego de su muerte. También les dijo que iba a morir un 5 de enero y así fue, Papa Goyo falleció el a las cinco de la tarde del 5 de enero de 1959, a sus 88 años cuando el toro estaba listo para matarlo.  

Funeral de Papa Goyo

Conclusión 

Nunca conocí a Papá Goyo, ya que falleció antes de que yo naciera. Sin embargo, su legado e historias sobre su bondad siguen siendo compartidas por sus descendientes. Papá Goyo agradecía a Dios por sus bendiciones todos los días, y por eso compartia su hogar y comida con cualquiera que lo necesitara. Según la tradición oral, sus capataces y mayordomos le informaban que le estaban robando en sus fincas y negocios. Papá Goyo les respondia que todo lo que tenía era un regalo de Dios, y que si le estaban robando era porque lo necesitaban ya que Dios les estaba proveyendo de esa manera. Las acciones y convicciones de Papá Goyo nos sirven como guía para vivir una vida agradecida a Dios por las bendiciones que tenemos y para ayudar a otros con los recursos que Dios nos provee.

Bibliografía 

  • Archivo Parroquial Nuestra Señora del Rosario de Yauco, libros primero y cuarto de defunciones.
  • Archivo Parroquial San Germán Auxerre de San Germán, libros primero y cuarto de defunciones, libro quinto de matrimonios. 
  • Archivo Parroquial San Miguel Arcángel de Cabo Rojo, libros quinto y sexto de matrimonios; libros décimo y vigésimo séptimo de matrimonios; libro décimo noveno de defunciones. 
  • Archivo General de Puerto Rico, Fondo Gobernadores Españoles, Caja 419 y 420.
  • De Jesús, Rodríguez. La Familia Irizarry, Origen y Descendientes en Mayagüez y el antiguo San German. publicación del autor: Mayagüez, 2021.
  • Antonio Ramos Ramírez de Arellano, Úrsula Acosta, y Sifredo Lugo Toro. Cabo Rojo: Notas para su Historia (San Juan: Comité Historia de los Pueblos, 1985).
  • Entrevista con Efraín Torrez Vélez, hijo de Gregorio María Torres Morales y Clara Vélez Seda el 9 de marzo de 2012.
  • Registro Civil de Puerto Rico. 



viernes, 14 de octubre de 2022

Doña Bonifacia de Torres contra su esposo Don Manuel Montalvo (1836)

Por César A. Zapata Lozada

La genealogía no solo es la búsqueda de nombres y fechas. Para mi es fascinante aprender sobre la vida de mis ancestros en la época en que vivieron. Es muy común romantizar sobre la vida de nuestros ancestros, pero sus vidas tenían altas y bajas como cualquier ser humano. Una fuente que nos puede ayudar a recrear las vidas de nuestros antepasados son los documentos judiciales. Buscando en el Archivo General de Puerto Rico, en la serie del Juzgado de San Germán me encontré el pleito de doña Bonifacia de Torres en contra de su esposo don Manuel Montalvo. Me llamó mucho la atención que una esposa entabló un pleito en contra de su esposo en 1836 y decidí estudiar el caso.

Doña Bonifacia de Torres era hija de don Francisco Froylan de Torres y Figueroa y doña Eugenia del Toro. Se casó en Cabo Rojo el 8 de enero de 1812, con don Manuel Montalvo, hijo de don Agustín Montalvo y doña Juana Pacheco. Al fallecer los padres de doña Bonifacia en 1808 y 1811, recibió una herencia de 700 pesos, en terrenos en la bajura de Cabo Rojo, dos vacas, dos bestias, una yegüa, y el resto en efectivo. 

Al demandar a su esposo, se le concedió una vista y presentó declaraciones de testigos. De acuerdo a la declaración de don Nicolás Pagán, natural de la villa de San Germán, vecino de Cabo Rojo, casado, labrador, y de 68 años, el terreno de la bajura era "un buen pedazo de tierra" que fue vendido por 800 pesos, cambio otro que tenía en el lugar de Coscorrones por uno en Guanajibo al lado de don Justo Torres, hermano de doña Bonifacia, "a fin de que pudieran estar a la mira de su cultivo debido a las largas ausencias y abandono de don Manuel Montalvo," y es donde últimamente se estableció doña Bonifacia. También declaró don José del Toro, natural de Cabo Rojo, viudo, labrador, y de 80 años. 

Firma de Nicolás Pagán

En la vista judicial que le fue conferida, doña Bonifacia declaró que su herencia fue recibida por su marido, haciéndose cargo para seguir la ley "que era ayudar en las cargas matrimoniales." Doña Bonifacia continua "La conducta de mi marido muy lejos de haber sido y ser la correspondiente a un hombre celoso de su buen nombre y reputación en el cumplimiento de obligaciones tan sagradas es la que se acreditan del informe del folio 26 en que pueden verse las irregularidades de su modo de obrar, en que no contento con la escandalosa separación en el abandono que de mi hizo, no obstante las amonestaciones judiciales, se fue ignorándose su paradero, hasta que fue perseguido por el alcalde de barrio a quienes había sido encargado, lo presentó en la bajura junto con una mujer con quien iba acompañado en su correría, permaneciendo a la fecha del informe en la cárcel, que es el lugar que le corresponde a semejantes sujetos." Siguio su declaracion diciendo que "no es posible que un hombre entregado como lo está mi marido a sus sensualidades pueda pensar en trabajar." Doña Bonifacia también declara que su marido no ha aportado completamente y que un número de acreedores demandan a su esposo por las deudas que en "sus desdenes contrae," y que no va a permitir que los acreedores cobren de su aporte de capital que hizo a su matrimonio, y esto lo hace "en consideración a unos infelices hijos tan desgraciados que han tenido el infortunio de estar sujetos a la conservación de esta miseria para poder subsistir y a lo que ciertamente, no debe ser indiferente el tribunal porque el ministerio público está empeñado con el encargo especial de la conveniencia de que las mujeres no estén indotadas; esta reflexión me pone en el caso de reclamar de la rectitud de vuestra que en virtud de haber acreditado mi aportación ascendiente a 700 pesos que la conducta de mi marido es la mas pesima, que está separado corriendola con absoluto abandono de sus más sagradas obligaciones, que mi aportación está disminuida sin que pueda cubrirla la estancia."  


Doña Bonifacia sigue describiendo a su marido "... que mi marido no tan solo es de conducta reprobada visible en el informe, sino también que él está siempre separado y vagando en el mundo con mujeres extrañas, para lo que si no le alcanza el tiempo" para atender la estancia.  

El expediente judicial termina con el traslado de don Manuel Montalvo para que recibiera la orden de su juez local. Lamentablemente no me esta claro cual fue la decisión del juez local.

Orden para traslado de don Manuel Montalvo
Orden para traslado de don Manuel Montalvo

Conclusión

Este pleito judicial nos abre una ventana al sistema judicial del tiempo, que beneficiaba a los esposos y hombres, y a las desgracias de una esposa abandonada por su marido. Doña Bonifacia simplemente buscaba recuperar lo que aportó a su matrimonio ya que la conducta de su marido lo llevó a tener múltiples deudas y queria prevenir que la conducta de su marido no afectará su capital para poder mantener a su familia. Lamentablemente no pude descifrar cual fue la decision del juez local y el decenlaze de este pleito.     

Bibliografía

Archivo Parroquial San Miguel Arcángel de Cabo Rojo, libro segundo de matrimonios, folio 102. 

Archivo General de Puerto Rico, Juzgado de San Germán, Serie Civil, Caja 20.