Imagínate que dentro de 200 años alguien encuentra tu nombre en dos documentos distintos, en el mismo pueblo, y concluye que ambos hablan de ti — sin darse cuenta de que en realidad eran dos personas completamente distintas que solo compartían nombre y apellido. Eso es exactamente lo que le pasó, creemos, al padre don Ramón Durán y Aponte, presbítero natural de Mayagüez del siglo XIX.
Quién fue realmente el padre Ramón Durán
Antes de hablar del enredo, vale la pena conocer a este hombre, porque su vida es interesante por derecho propio.
Don Ramón Abad Durán y Aponte nació en Mayagüez el 31 de agosto de 1813. Era hijo de don Fernando Ignacio Durán, natural de la provincia de Guipúzcoa en el señorío de Vizcaya, España, y de doña Cayetana Aponte, y sus padrinos fueron don Antonio Roselló y doña María de los Dolores Durán (su hermana). Sus padres se habían casado el 4 de diciembre de 1783 en Mayagüez, y Ramón fue uno de varios hermanos, a saber: Lucas, Francisco, María de los Dolores y Ángela, todos con el "don" y "doña" que marcaban a las familias de cierto estatus social en la época.
Don Ramón estudió latín, filosofía y teología moral de forma privada, en Mayagüez y Aguadilla. Así se formaban muchos aspirantes al sacerdocio en pueblos sin seminario propio. El 26 de noviembre de 1837 recibió la ordenación sacerdotal en La Habana y fue asignado a la sacristía presbiterial de Cabo Rojo.
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| Firma del Presbítero don Ramón Durán |
De ahí en adelante, su carrera fue típica del clero de la época, ascendiendo de rango y responsabilidades a lo largo de ella.
- 1837-1841: Sacristán prebisterial en Cabo Rojo.
- 1841-1843: Coadjutor en la parroquia de Mayagüez.
- 1843-1844: Cura párroco de Sabana Grande, cargo al que renunció por problemas de salud.
- 1844-1849: Al renunciar en Sabana Grande, obtuvo una plaza de maestro de instrucción primaria en la escuela pública de Mayagüez.
- 1849-1850: Asignado como cura regente de Aguadilla.
- 1850-1852: Coadjutor y luego cura regente en San Sebastián.
- 1858-1868: Párroco de San Francisco de Asís, en San Juan.
- 1868-1869: Racionero de la Catedral de San Juan.
- 1869: Nombrado comisario de los Santos Lugares.
En 1876, a los 64 años y tras 40 años de servicio, solicitó su jubilación. El expediente que presentó describe un padecimiento pulmonar certificado por dos facultativos (médicos), tan severo que ya no "podía levantar las cargas de su prebenda". Padeció de esta enfermedad pulmonar por lo menos desde la década de 1840. Basado en la descripción de la enfermedad por los facultativos, es posible que fuera EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica). Pidió licencia de seis meses para tratarse en España, pero no sabemos si llegó a viajar a España para tratar su condición.
Aparece en el Boletín Episcopal de Puerto Rico de enero de 1879 como presbítero en Mayagüez. Los documentos oficiales lo describen como un sacerdote "de buena vida y costumbres, que ayudaba a los pobres de su comunidad".
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| Decreto de jubilación de don Ramón Durán (1877) |
Entonces, ¿de dónde sale lo del masón?
En un artículo de 2014 de la publicación Lumen: Revista Oficial Respetable Logia de Investigación José G. Bloise, el artículo titulado “Los Betances: familia de masones" identifica a este mismo padre Durán como miembro activo de la masonería en Mayagüez. El artículo cita una lista de miembros conocidos de la logia La Restauración de la Verdad, entre 1821 y 1841, donde aparece un "Ramón Durán", natural de Puerto Rico y "profesor público", que en 1836 tenía el tercer grado masónico, subió al cuarto grado en 1837-1838, y llegó a ser Orador de la logia en 1837.
Nombre igual. Pueblo igual. Y hasta una ocupación parecida, ya que ambos fueron maestros en algún momento. A primera vista, parece la misma persona.
Por qué creemos que son dos personas distintas
Cuando se ponen las dos cronologías lado a lado, las fechas no coinciden. Justo en 1836-1838, cuando el "Ramón Durán masón" sube de grado y se convierte en Orador de logia, el padre Durán estaba estudiando para el sacerdocio. En noviembre de 1837 fue ordenado y asignado a servir en Cabo Rojo, no en Mayagüez. Nos parece que ser Orador en la logia exigía asistencia regular a las reuniones, algo que entendemos debió ser muy difícil para un presbítero recién ordenado y asignado a otro pueblo. Además, don Ramón fue ordenado en la ciudad de La Habana, lo que requirió que don Ramón estuviera fuera de Puerto Rico por un tiempo.
En cuanto a la profesión de profesor, tampoco coincide en el tiempo. El Ramón Durán de la logia es "profesor público" dentro del período de 1821 a 1841. Pero el padre Durán no ejerce como profesor hasta 1844-1849, es decir, después de que termina el rango de años que cubre la lista masónica. La única coincidencia ocupacional que tienen nunca se da al mismo tiempo.
Otro factor es que el riesgo para el presbítero don Ramón era enorme. Ser masón mientras estudiaba para ser presbítero hubiese sido una falta grave que impediría su ordenación como sacerdote. No descartamos que hubiese sido posible para un sacerdote ocultar su participación en la logia masónica, pero debió ser algo muy difícil ya que un sacerdote estaba bajo el ojo público y el de la iglesia constantemente, haciendo muy difícil ocultarlo.
También sabemos que en Mayagüez había más familias de apellido Durán para esa época. Como por ejemplo, la pareja de Juan Bautista Noé Durán Valentín y Catalina del Castillo, o la de Andrés Durán y Margarita Aponte (quienes eran de Añasco, pero algunos de sus hijos aparecen en Mayagüez), cuyos posibles descendientes también podrían llamarse Ramón.
Como nota aparte, en el artículo de Los Betances: familia de masones, hay un error de paleografía, transcripción e interpretación del documento original del expediente de don Ramón Durán, encontrado en el Archivo Histórico Nacional de Madrid. El artículo menciona que don Ramón "solicitó su jubilación debido a su delicado estado de salud que no le permitía llevar a cabo funciones básicas como levantar cajas". Al ir al documento original y volver a leer el expediente, comprobamos que el texto del expediente dice: "… que no puede levantar las cargas de su prebenda…" Como vemos, no dice que no podía levantar cajas, sino que utiliza la expresión "de levantar las cargas de su prebenda" para comunicar que no podía llevar a cabo las funciones requeridas por su prebenda en la Catedral.
La lección a aprender
Este tipo de caso se repite constantemente en la genealogía puertorriqueña. El mismo nombre, el mismo pueblo y el mismo periodo: una coincidencia que hace crear inferencias que pueden ser erróneas. La única defensa real es reconstruir la cronología completa de cada individuo y verificar, fecha por fecha, si de verdad pudieron ser la misma persona — antes de aceptar la conclusión más fácil.
No se trata solo de "aclarar un dato" en un artículo. Se trata de proteger la memoria real de una persona. El padre don Ramón Durán y Aponte dejó un rastro documental propio, verificable y coherente: cuarenta años de servicio, cinco parroquias distintas, maestro de instrucción primaria y el reconocimiento de sus superiores como sacerdote distinguido de buenas costumbres que le mereció ser cura regente y una ración en la Catedral de San Juan. Esa es su historia, respaldada por su propio expediente de jubilación redactado por la Iglesia. Atribuirle además una carrera masónica que lo más seguro es que le perteneció a otro hombre no es un detalle menor; es reescribir su biografía con hechos ajenos y, de paso, borrar o ensombrecer al verdadero Ramón Durán, masón, quien también merece que su historia se cuente correctamente y no se pierda fundida dentro de la de un sacerdote.
Este es el valor real de este ejercicio. No recalcar un error. Es un recordatorio de que cada nombre en un registro representa a una persona específica, con su propia cronología, sus propios documentos y su propio derecho a que su historia se cuente con precisión. Cuando dos vidas se funden en una por inferencias erróneas, ambas personas salen perdiendo, y el error sigue propagándose.
Por eso, cada vez que la genealogía o la microhistoria tropiece con una coincidencia de nombres demasiado conveniente, vale la pena hacer la pausa para reconstruir la cronología completa, buscar el expediente original y preguntarse si la respuesta fácil es también la correcta.
Bibliografía
- Archivo Histórico Nacional de Madrid. Ultramar, Legajo 2062, Exp. 8. Expediente del padre Ramón Durán, racionero de la catedral. Consultado en PARES el 4 de julio de 2026.
- Archivo Parroquial Nuestra Señora de la Candelaria de Mayagüez:
- Libro noveno de bautismos (1810-1813).
- Libro tercero de matrimonios.
- Libro décimo sexto de defunciones.
- Ayala, José Antonio. La masonería de la obediencia española en Puerto Rico siglo XIX. Universidad de Murcia, 1991.
- Boletín Episcopal de Puerto Rico. Primero de enero de 1879, página 7. Queremos agradecer al vicario don Edwin Lugo Silva por proveer información contenida en este boletín de don Ramón Durán.
- Santiago Ramos, Luis E. "Los Betances: familia de masones", Lumen: Revista Logia de investigación, Edición #1 (2014): 44-64.


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