¿Cómo un herrero de una pequeña comuna francesa termina siendo armero del batallón militar de Mayagüez y, años más tarde, herrero en Boquerón, Cabo Rojo? La historia de Joseph Dumas es un viaje fascinante que nos transporta al Puerto Rico del siglo XIX, un periodo marcado por la inmigración europea, el control colonial y las sorpresas que los archivos nos reservan cuando miramos más allá de lo evidente.
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| Representación artística de Joseph Dumas en su taller de herrería (c. 1845). |
A través de una minuciosa investigación documental, hemos logrado reconstruir los pasos de este inmigrante francés, desde su llegada a la isla en 1841 hasta su muerte en Cabo Rojo en 1891. Su vida es un ejemplo de como otros documentos oficiales colaterales nos permiten rescatar la historia de una persona, incluso cuando las fuentes tradicionales como los archivos parroquiales parecen cerrarnos la puerta.
La llegada: de Savannah a Mayagüez
Joseph Dumas nació el 12 de noviembre de 1818, en la comuna de Verdenal, Francia (perteneciente a la diócesis de Nancy y Toul). Siendo un joven de unos 22 años, su espíritu aventurero lo llevó primero a Savannah, Estados Unidos, antes de embarcarse hacia el Caribe y desembarcar en el puerto de Mayagüez en mayo de 1841. Su objetivo era establecerse y ejercer su oficio de herrero.
Gracias a la fianza otorgada por Don Juan Bautista Lavezzari, un comerciante francés ya establecido en Mayagüez, Dumas obtuvo sus primeras licencias temporales (usualmente licencias de residencia por cinco o seis meses) para permanecer en la isla. Durante sus primeros años, se esforzó por demostrar su buena conducta, su capacidad para sostenerse financieramente y ejercer una profesión necesitada, requisitos indispensables exigidos por el gobierno colonial a extranjeros.
El proceso de naturalización: juramento ante el gobernador
Para un extranjero en la década de 1840, integrarse plenamente en Puerto Rico exigía un proceso burocrático que requería demostrar rectitud moral, obedencia civil y práctica religiosa. Los documentos de Joseph nos permiten descifrar este riguroso examen paso a paso.
En primer lugar, tuvo que certificar su fe católica. Para ello, presentó una copia oficial de su acta de bautismo de Verdenal. Tras ser evaluado por las autoridades, se determinó que el documento "merecía fe" y acreditaba con éxito sus orígenes e inclinación religiosa.
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| Copia del bautismo de Joseph Dumas en francés. |
El punto culminante de su radicación llegó el 28 de marzo de 1844. Joseph Dumas compareció a la capital para aparecer ante el Gobernador y Capitán General de Puerto Rico, Don Santiago Méndez Vigo. Ante el gobernador, prestó juramento formal bajo el cual se comprometió a guardar fidelidad a la reina y a la nación española, ejercer la religión católica y obedecer a las autoridades constitucionales. Con este acto, respaldado por la firma del Gobernador, el joven herrero obtuvo su ansiada carta de domicilio.
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| Firma del gobernador Santiago Méndez Vigo y Joseph Dumas |
El camino al altar: ¿Por qué se necesitó una prueba de soltería?
Tras establecerse legalmente en la isla, la vida de Joseph Dumas continuó su curso en Cabo Rojo. En diciembre de 1862, decidió contraer matrimonio con una caborrojeña: Doña Leonarda Binetti. Sin embargo, la burocracia eclesiástica de la época imponía un control estricto para los matrimonios de extranjeros, y el enlace no sería sencillo de tramitar.
Para que la Iglesia católica permitiera una boda, era obligatorio demostrar con total certeza que el contrayente no estaba casado en su país de origen (lo que hoy conocemos como un expediente de soltería) y presentar su fe de bautismo. Joseph se topó con un doble obstáculo: aunque conservaba un extracto de su bautismo de Verdenal, este documento no había venido debidamente legalizado para su uso en la iglesia católica.
Por su parte, la novia también enfrentaba su propio dilema documental: el párroco de Cabo Rojo, Vicente Martínez Valdez, no logró localizar la partida de bautismo de Leonarda en los libros archivados en la parroquia.
Ante la falta de registros certificados, la legislación eclesiástica permitía resolver el problema mediante una investigación colateral basada en declaraciones juradas. Es en este punto donde el expediente matrimonial se convierte en una mina de oro para la investigación, revelando las identidades y los orígenes de ambas familias:
- La Familia de la Novia: A través del testimonio de vecinos como Don Fermín Ramírez y Don José Florencio Feliciano, el cura pudo certificar que Doña Leonarda Binetti era hija legítima de Don Andrés Binetti y Doña Bárbara Méndez, una familia natural y vecina de Cabo Rojo. Se testificó que Leonarda había sido bautizada originalmente en noviembre de 1829 por el padre Antonio Vélez, teniendo como padrinos a Don Antonio Lorenzo de Acevedo y Doña Isidora de Arce.
- La Familia del Novio: Joseph reafirmó bajo juramento su filiación, dejando constancia de que era hijo legítimo de Don Huberto Dumas y Doña Águeda Bequet, quienes para esa fecha ya habían fallecido en Francia. El apellido de su madre aparece a veces en otros documentos como Becker también.
Los testigos franceses: una red transatlántica
Para certificar que era libre para casarse, Joseph presentó testigos que revelan una impresionante red de apoyo entre inmigrantes franceses en el oeste de la isla:
- Don Víctor Despin: Ingeniero civil de 41 años. Declaró que en Francia, él solía ir de paseo con frecuencia a la comuna de Verdenal y conocía a Joseph desde que eran muy jóvenes. Años después, se reencontraron en Mayagüez en el taller de herrería de Dumas.
- Don Esteban Beuys (Buis): Propietario de 40 años. Explicó que conoció a Joseph en su juventud en Francia mientras hacía diligencias en el lugar donde vivía la familia Dumas. Años más tarde, viajando por negocios a Cabo Rojo, se topó con el taller de Joseph y renovaron su vieja amistad.
- Don Pedro Guffain: Maquinista de 44 años. Fue quien detalló la cronología exacta de Joseph en la isla, confirmando que tras su llegada vivió tres años en Mayagüez antes de mudarse definitivamente a Cabo Rojo. Como nota interesante de don Pedro, este tuvo una hija llamada Agustina, la cual fue un pilar en el desarrollo y adopción del espiritismo en el área oeste.
La omisión en el acta de defunción y el hallazgo de Ana María
Joseph Dumas pasó el resto de su vida en Cabo Rojo. Con las décadas, acumuló tierras y, para el momento de su fallecimiento el 24 de julio de 1891 en el barrio Boquerón, se le describía formalmente como un "propietario y agricultor" de 71 años. Como nota adicional, en 1872, Joseph Dumas aparece como dueño de dos esclavizados llamados José Faustino y José.
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| Representación de un atardecer en la bahía de Boquerón vista desde la casa de Joseph Dumas |
Su acta de defunción menciona que de sus matrimonios (primero con Leonarda Binetti y luego con Florencia Segarra) no tuvo prole. En la genealogía tradicional, un documento así cerraría el caso sobre la descendencia de Joseph Dumas. Sin embargo, la misma fuente de su defunción, el registro civil, nos revela que Joseph Dumas sí tuvo descendencia.
Fuera de sus matrimonios documentados en el acta de defunción, Joseph tuvo una hija con Micaela Ruiz, llamada Ana María Dumas Ruiz, nacida aproximadamente en 1860. Ana María creció en Cabo Rojo y se casó con un inmigrante español natural de Ourense, Galicia, llamado Juan Dieguez González.
El vínculo familiar y la ciencia del ADN
Este formidable hallazgo conecta de cierta forma con la historia oral de mi familia. Mi abuela me repetía con certeza que su abuelo era de apellido Dumas y que era herrero. Que era el padre de Manuel Domínguez, hijo natural de Carmen Domínguez. Dado a lo que hemos encontrado en los archivos históricos, la historia oral de la familia parece coincidir, y aunque no tengamos documentación directa, podemos establecer que es una hipótesis plausible que debemos seguir investigando, ya que es posible que Joseph Dumas haya tenido más hijos fuera de matrimonio, común para la época. Otra posibilidad puede ser que Joseph Dumas haya criado a mi bisabuelo y no haya sido su padre biológico.
Aunque el acta de defunción de Joseph Dumas omitió su paternidad, la existencia de Ana María Dumas Ruiz abre otra opción para resolver el rompecabezas. El siguiente paso en esta investigación no sería en los libros parroquiales o históricos, sino en la ciencia: el cotejo y análisis de pruebas de ADN autosomal con los descendientes documentados de Ana María Dumas y Juan Dieguez.
La genealogía no se detiene ante el dictamen de un solo papel, especialmente cuando la memoria familiar y lo encontrado apuntan en la misma dirección. La historia de Joseph Dumas, el herrero de Verdenal, sigue viva y esperando el último enlace genético, si es que existe.
Documentacion
- Archivo General de Puerto Rico, Caja 93, Registro de Extranjeros 1815-1845. Expediente de Monsieur Joseph Dumas.
- Registro Civil de Puerto Rico, Cabo Rojo, Defunciones, Folio 182, Número 286. Defunción de don José Dumas (24 de julio de 1891).
- Registro Civil de Puerto Rico, Cabo Rojo, Defunciones, Folio 377, Número 113. Defunción de Juan Dieguez González (30 de marzo de 1891).
- Registro Civil de Puerto Rico, Cabo Rojo, Nacimientos, Folio 115v, Número 288. Nacimiento de Norberto Dieguez Dumas. Menciona que su abuelo era don José Dumas, natural de Francia, casado en segundas nupcias, herrero, y que su abuela era Micaela Ruiz, difunta.
- Archivo Histórico Arquidiocesano de San Juan, Justicia, Certificaciones de Soltería, Cabo Rojo, Caja J-153. Certificación de soltería de José Dumas.
- Family Search. Registro Central de Esclavos. Distrito 4.




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